De un aumento de 34% hasta una baja de dos dígitos: qué pasó con los precios de los alimentos en septiembre

Alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo una suba de 2% en septiembre a nivel nacional. (Foto: AP)

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió 1,9% en septiembre, con una aceleración de 0,2 puntos porcentuales frente a agosto. Detrás de ese dato general, los alimentos mostraron un mapa de fuertes contrastes en el Gran Buenos Aires: mientras el tomate trepó 34,1%, otros productos como la lechuga registraron bajas de dos dígitos o cercanas a ese nivel.

La canasta relevada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) reflejó así el impacto de las subas y bajas estacionales sobre el índice mensual. Las verduras, los tubérculos y las legumbres estuvieron entre los productos que más empujaron los precios, aunque la variación no alcanzó por igual a toda la mesa de los hogares.

El informe del Indec ubicó a Alimentos y bebidas no alcohólicas como la división de mayor incidencia en la mayoría de las regiones. En el Gran Buenos Aires, en cambio, el mayor aporte al índice mensual provino de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles.

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Tomate y cebolla, los que más aumentaron

Las verduras, los tubérculos y las legumbres explicaron una parte de la presión sobre el índice de septiembre. El precio del tomate redondo pasó de $ 3.011,77 en agosto a $ 4.036,58 en septiembre por kilo, una variación de 34,1 por ciento.

La cebolla tuvo el segundo mayor aumento entre los productos relevados: subió de $ 2.163,96 a $ 2.696,23 por kilo, lo que implicó un alza de 24,6 por ciento. La papa avanzó 12,5%, hasta $ 2.527,10 por kilo, y el zapallo anco aumentó 12,4 por ciento.

El limón también mostró una suba por encima del promedio general, de 5,4%, mientras que la naranja aumentó 3,1%. Entre las frutas, la manzana deliciosa avanzó 1,6 por ciento.

Estos movimientos se produjeron en un mes en el que los precios estacionales aumentaron 2,9%, por encima de la inflación núcleo, que fue de 1,7 por ciento. El organismo estadístico señaló que las verduras, los tubérculos y las legumbres estuvieron entre los componentes que impulsaron el resultado mensual.

Caídas en la lechuga, la banana y el pan de molde

El incremento de las verduras no fue homogéneo. La lechuga registró una baja de 11,5%, desde $ 4.106,94 a $ 3.634,20 por kilo. También descendieron la batata, con una caída de 3,3%, y la banana, que bajó 8,5 por ciento.

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Entre los productos de almacén, el pan de molde presentó una de las mayores reducciones del cuadro: su precio cayó 8,6%, desde $ 3.619,08 a $ 3.308,31 por un paquete de 390 gramos. El pan francés tipo flauta bajó 1,9%, los fideos secos tipo guisero retrocedieron 1,2% y los fideos tipo tallarín fresco disminuyeron 0,4 por ciento.

La comparación mensual también mostró una baja de 5% en el yogur firme de 195 gramos. El jabón en polvo para ropa descendió 0,8%, mientras que el detergente y la lavandina retrocedieron 1 por ciento.

Carnes y lácteos, con subas moderadas

Los precios de las carnes exhibieron variaciones diversas. El pollo entero aumentó 0,2%, pero los cortes de carne vacuna fresca incluidos en el relevamiento bajaron 0,4 por ciento. La carne de cerdo aumentó 5,5%, la salchicha tipo viena subió 1,9%, el salchichón 4,5% y el salame 4,9 por ciento.

En los lácteos, la leche fresca entera en sachet subió 3,1% y la crema de leche avanzó 4,2%. El queso cremoso aumentó 1,9%, al igual que el queso pategrás, mientras que el queso sardo registró una suba de 2,7 por ciento.

Los huevos de gallina aumentaron 1,9% por docena. El aceite de girasol subió 2,2%, el arroz blanco simple avanzó 2,6% y la harina de trigo común aumentó 3,7 por ciento.

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La inflación se aceleró

El Indec reportó una inflación del 1,9% en septiembre. De este modo, el IPC acumuló un alza del 23,6% en 2026, mientras que la variación frente al mismo mes del año anterior fue del 33,4 por ciento.

Durante septiembre, los precios regulados y los productos estacionales evolucionaron por encima de la inflación núcleo. Las actualizaciones de las tarifas de gas y electricidad, las cuotas de la medicina prepaga y el incremento en verduras, tubérculos y legumbres explicaron parte de esa dinámica.

La inflación núcleo, que excluye los componentes regulados y estacionales, avanzó 1,7 por ciento. Dentro de ese indicador incidieron las comidas fuera del hogar y los medicamentos. A la vez, los precios estacionales aumentaron 2,9% y los regulados registraron una suba del 2,3%, de acuerdo con el organismo oficial.

Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue la división con la mayor variación mensual, al subir 3,1 por ciento. Educación se ubicó detrás, con un incremento del 3 por ciento. Las menores alzas se observaron en Restaurantes y hoteles, con 1,1%, y en Prendas de vestir y calzado, con 1,4 por ciento.

Alimentos y bebidas no alcohólicas, con una suba mensual de 2%, tuvo la mayor incidencia sobre el índice general en casi todas las regiones. La excepción fue el Gran Buenos Aires, donde el principal aporte al resultado mensual provino de los gastos de vivienda y servicios públicos.

El comportamiento de los precios también varió según la región. El Gran Buenos Aires y la Pampeana anotaron subas del 2%, superiores al promedio nacional. Noroeste y Cuyo registraron un 1,9%; el Noreste, un 1,7%; y la Patagonia presentó el incremento más bajo, con 1,4 por ciento.

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