
En el marco del Día Mundial de la Menopausia, que se conmemora este 18 de octubre, un estudio aportó recientemente datos sobre una etapa poco investigada de la salud femenina. El ovario deja de liberar óvulos y cambia su producción hormonal tras la menopausia, pero un análisis de tejido humano concluyó que conserva actividad biológica y se remodela durante décadas, con variaciones en proteínas asociadas a la inflamación, el sistema inmunitario y la estructura que rodea a las células. La investigación, difundida en la revista Aging Cell, examinó muestras de ovario sin patología maligna de mujeres de entre 50 y 75 años. El trabajo fue dirigido por equipos de la Universidad Northwestern y el Instituto Buck para la Investigación del Envejecimiento, en Estados Unidos, y cuestiona la idea de que el órgano se convierte en un tejido sin función una vez que termina su etapa reproductiva.
Las muestras revelaron cambios en más de 5.800 grupos de proteínas
Los investigadores cuantificaron 5.812 grupos de proteínas mediante espectrometría de masas y organizaron las muestras en tres franjas de edad: de 50 a 59 años, de 60 a 69 y desde los 70.
El objetivo fue observar qué ocurre durante los años posteriores a la menopausia, en lugar de limitar la comparación entre ovarios jóvenes y ovarios de mayor edad.
Los resultados mostraron diferencias graduales. En las participantes de mayor edad aumentaron proteínas vinculadas con la inflamación, la respuesta inmunitaria innata y el recambio de la matriz extracelular, la red de moléculas que da soporte a los tejidos.
A la vez, descendieron proteínas relacionadas con la arquitectura celular, los filamentos estructurales y las queratinas.

En el grupo de 70 años o más, el estudio identificó 117 proteínas con cambios relevantes frente a las mujeres de 50 a 59 años: 84 disminuyeron y 33 aumentaron.
Según el equipo científico, el patrón describe el paso de un tejido con mayor mantenimiento de su estructura a otro con procesos de reparación, señalización y respuesta inflamatoria más marcados.
La inflamación y el recambio del tejido aumentan con la edad
Una de las señales observadas fue el incremento de vías vinculadas con el complemento, una parte del sistema inmunitario, y con la modificación de la matriz extracelular.
También se registraron variaciones en WNT4, una proteína que participa en el desarrollo y la organización del ovario, y en fibromodulina, asociada al ordenamiento de las fibras de colágeno.

La coautora Francesca Duncan, profesora asociada de Ciencias Reproductivas en Medicina de la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern, señaló que la fertilidad tiene un límite definido por la pérdida de óvulos, pero eso no implica que el órgano quede sin actividad. La investigación encontró que los cambios moleculares continúan a lo largo de las décadas posteriores.
Para los autores, todavía no está claro si esa transformación resulta beneficiosa, perjudicial o si forma parte del envejecimiento habitual. El diseño del estudio permite detectar asociaciones entre edad y proteínas, pero no establecer que una de esas modificaciones cause una enfermedad concreta.

El estudio encuentra coincidencias moleculares con señales descritas en cáncer de ovario
El análisis comparó los perfiles obtenidos con proteínas que estudios previos habían asociado al cáncer de ovario. Las muestras de tejido sano mostraron una mayor presencia de varias de esas proteínas en el grupo de 60 a 69 años, cerca de la edad mediana de diagnóstico de ese tipo de tumor.
Los investigadores subrayaron que ninguna de las muestras analizadas tenía signos histológicos de cáncer. Por eso, la coincidencia no sirve para diagnosticar la enfermedad ni significa que el ovario sano vaya a desarrollar un tumor.
El dato indica que el envejecimiento del tejido y algunos mecanismos estudiados en el cáncer pueden compartir procesos, como la inflamación, los cambios en el entorno celular y la reorganización de la matriz extracelular.

El trabajo tampoco plantea que se deban extirpar ovarios sanos después de la menopausia. Esa decisión depende de antecedentes personales, riesgo genético, otras condiciones clínicas y la evaluación médica de cada caso.
Los autores señalan que hacen falta estudios más amplios y con seguimiento en el tiempo para conocer las consecuencias de esta actividad del ovario sobre la salud general.
La menopausia no equivale al fin de toda función ovárica
La menopausia se define como el cese permanente de la menstruación durante al menos 12 meses consecutivos y suele producirse alrededor de los 50 años.
Aunque termina la capacidad reproductiva, investigaciones anteriores habían indicado que el ovario puede conservar ciertas funciones endocrinas y de señalización local.

El nuevo trabajo aporta un mapa de proteínas para una etapa de la vida que permanece poco estudiada. Las 28 muestras procedían de mujeres sometidas a cirugía por indicaciones benignas, y los propios autores advierten limitaciones: no disponían de información sobre la edad exacta de la menopausia, los años transcurridos desde entonces ni el uso de terapia hormonal.
De cara al Día Mundial de la Menopausia, los resultados abren preguntas sobre la relación entre los cambios del ovario, la salud ósea, el sistema cardiovascular, el cerebro y otras condiciones que ganan relevancia con la edad.
El siguiente paso será determinar si las señales identificadas son solo marcas del envejecimiento o si intervienen en la comunicación entre órganos y en el riesgo de enfermedades crónicas.
