
El 54% de los niños, niñas y adolescentes deportados a Honduras regresa a hogares sumergidos en la extrema pobreza, donde los ingresos familiares no alcanzan los tres mil lempiras mensuales (USD 112) o directamente no existe ninguna entrada de dinero.
El dato surge de una investigación de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) elaborada junto a la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF), que advierte cómo la falta de recursos económicos en las familias destruye la posibilidad de que los menores de edad puedan quedarse y rehacer su vida tras volver al país centroamericano.
El estudio señala que tener parientes viviendo en el extranjero tampoco asegura una solución económica para la supervivencia diaria. Aunque el 78.9% de los menores tiene al menos un familiar en el extranjero, la mayoría de los hogares no recibe ayuda financiera antes o después de la deportación.
Esta precariedad provoca que el 81.2% de los niños y sus familias pida trabajo y apoyo económico como su prioridad número uno al regresar, mientras que un 56.2% reclama oportunidades para volver a estudiar. Sin empleos ni ingresos básicos, la repatriación se transforma en una etapa crítica donde las necesidades inmediatas quedan desatendidas por la falta de asistencia estatal duradera.
Estados Unidos encabeza la lista de países desde donde son devueltos los menores
Durante los primeros nueve meses de 2026, las instituciones oficiales atendieron a 1,167 menores repatriados en los centros de recepción del país. La gran mayoría de las devoluciones provienen de Estados Unidos, desde donde llegaron 1,438 personas entre adultos y menores de edad, según las cifras oficiales de la SENAF procesadas en alianza con la Red de Instituciones por los Derechos de la Niñez (COIPRODEN) y el programa PAMI.
a nómina de países de procedencia se completa con 256 devoluciones desde México y 64 desde Guatemala, además de siete casos clasificados con impedimentos.
En el desglose por género de la niñez atendida en lo que va del año, las autoridades contabilizaron 713 niños y 454 niñas. Las estadísticas muestran además un dato sobre los peligros del trayecto migratorio: 310 menores realizaron todo el viaje completamente solos, sin la compañía de un adulto ni la protección de un familiar.

Por otra parte, 857 menores hicieron el recorrido acompañados por algún pariente. La presencia de menores no acompañados refleja las duras condiciones en las que las familias deciden enviar a sus hijos hacia el norte en busca de reunificación o mejores horizontes.
Más de 129 mil niños y adolescentes fueron deportados a Honduras desde 2014
La llegada de menores deportados se mantiene como un fenómeno constante desde hace más de una década. Entre 2014 y 2026, un acumulado histórico de 129,720 niños y adolescentes fueron devueltos a Honduras desde territorio estadounidense, mexicano y guatemalteco.
El momento de mayor impacto ocurrió en 2019, cuando las autoridades registraron un pico de 25,990 menores retornados, seguido por el año 2022 con 15,928 deportaciones.
A pesar de que en 2025 la cifra bajó a 2,537 casos, los registros de 2026 confirman que las políticas de contención e intercepción de los países de tránsito y destino mantienen un flujo continuo de devoluciones.
Además, el reporte de la OIM demuestra que la reincorporación a las aulas tropieza con severas trabas administrativas. Aunque casi el 84.7% de las familias vive a menos de 30 minutos de un centro escolar, la mayoría no logra matricularse. Los principales obstáculos son la falta de documentos de identidad, la ausencia de programas de nivelación para los niños que perdieron meses de clases y la falta de acompañamiento emocional.
