
El régimen de Cuba rechazó recibir a Antonio Frómeta Ascón, un migrante cubano de 63 años que permanece bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) desde hace más de un año, sin que las autoridades estadounidenses hayan logrado concretar su deportación. Frómeta está recluido en el Centro de Procesamiento de Servicios de ICE en El Paso, Texas, después de que agentes lo arrestaron el 14 de agosto de 2024 en West Palm Beach, Florida, durante la Operación Tidal Wave, una acción conjunta de autoridades estatales y federales contra inmigrantes con órdenes pendientes de expulsión.
Según informó CiberCuba, que citó un reportaje de El Paso Matters, ICE intentó deportarlo al régimen de Cuba en noviembre de 2024. Las autoridades de la isla no lo aceptaron, lo que dejó el proceso sin una fecha definida para su ejecución.
El migrante también rechazó la posibilidad de ser trasladado a México. “Soy cubano, no mexicano”, afirmó Frómeta en declaraciones recogidas por el medio estadounidense. El detenido sostuvo que teme por su seguridad si es enviado a ese país.

Cuba rechazó la deportación y el plazo queda sin fecha
La situación de Frómeta llegó a un tribunal federal del Distrito Oeste de Texas. En marzo, presentó una petición de hábeas corpus para cuestionar la legalidad de su detención, ante la falta de avances concretos hacia una expulsión efectiva.
El caso se vincula con el precedente Zadvydas v. Davis, resuelto por la Corte Suprema de Estados Unidos en 2001. Esa sentencia estableció que seis meses constituyen, en principio, un período razonable de detención para extranjeros con órdenes de deportación definitivas, indica la publicación de CiberCuba.
Pasado ese plazo, si existen elementos que indiquen que la expulsión no es probable en un futuro razonablemente previsible, el Gobierno debe justificar por qué mantiene privada de libertad a esa persona. En julio, de acuerdo con la información presentada ante el tribunal, las propias autoridades federales reconocieron que “actualmente se desconoce” el tiempo necesario para concretar la deportación del cubano.
El cubano llegó a Estados Unidos en 1994, durante la crisis de los balseros. Pasó un período en la Base Naval de Guantánamo y luego recibió un permiso de permanencia temporal para ingresar al país. Durante las tres décadas siguientes residió en Florida, trabajó en la poda de árboles y formó una familia.
Su expediente migratorio incluye una condena en 2002 a cinco años de libertad condicional por un delito de agresión en el condado de Palm Beach. Cumplió esa pena. En 2008 faltó a una audiencia migratoria y un juez dictó una orden de deportación en ausencia, detalla el medio.

La detención impidió que conociera a su primera nieta
Durante el tiempo que lleva bajo custodia, Frómeta no pudo conocer a su primera nieta, nacida mientras permanecía detenido. “No la he podido conocer ni abrazarla. Yo debo estar con ellos y no encerrado aquí”, declaró desde el centro de ICE en El Paso.
Su pareja indicó que el hombre está deprimido y desesperado. Frómeta aseguró, además, que su salud empeoró durante el encierro y que perdió peso. En una carta manuscrita fechada el 14 de agosto, pidió al tribunal que ordenara su liberación: “Llevo un año y quince días detenido”.
El cubano también dijo haber sido testigo de los hechos previos a la muerte de Geraldo Lunas Campos, otro cubano de 55 años que falleció el 3 de enero bajo custodia de ICE. El médico forense del condado de El Paso determinó que murió por asfixia causada por compresión del cuello y el torso, y clasificó el caso como homicidio.

Frómeta denunció que un guardia lo golpeó en una oreja, lo que le habría provocado pérdida auditiva. También afirmó que recibió presiones para aceptar una deportación a México, después de que el régimen de Cuba rechazara recibirlo.
