La subdirectora del Departamento de Asuntos Fiscales del Fondo Monetario Internacional, Era Dabla-Norris, afirmó que la Argentina necesita profundizar las reformas fiscales y estructurales para sostener la consolidación de las cuentas públicas y mejorar la eficiencia de su sistema tributario y del gasto. El planteo fue formulado este miércoles en Bangkok, durante una conferencia de prensa del organismo en las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial. La funcionaria respondió una consulta sobre las políticas que el país podría aplicar para fortalecer su posición ante los mercados, luego de que el Gobierno ordenara las cuentas fiscales pero continuara enfrentando restricciones para recuperar el acceso al financiamiento voluntario. Su respuesta ubicó a la disciplina fiscal como una pieza central del programa vigente, aunque remarcó que el ordenamiento de las cuentas debe estar acompañado por cambios en la forma de recaudar y asignar recursos. “La disciplina fiscal ha seguido siendo un pilar del programa en Argentina”, sostuvo Dabla-Norris. Hacia adelante, agregó, serán necesarias reformas que permitan avanzar con la consolidación fiscal y, al mismo tiempo, eleven la calidad de los sistemas de impuestos y de gasto. El mensaje se produjo mientras la delegación argentina, encabezada por el ministro de Economía, Luis Caputo, mantiene reuniones con autoridades del Fondo en el marco de la tercera revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas. Ese proceso incluye el análisis de las metas fiscales y de acumulación de reservas, además de las políticas que el Gobierno prevé aplicar durante los próximos meses. El FMI puso el foco en los gastos tributarios y el IVA En materia de ingresos, Dabla-Norris señaló que una parte relevante de la agenda pasa por revisar los llamados gastos tributarios, es decir, las exenciones, deducciones y tratamientos especiales que reducen la recaudación potencial del Estado. Entre las medidas que mencionó figuró la reducción de las exenciones del Impuesto al Valor Agregado (IVA).“Las reformas clave se refieren a fortalecer la eliminación o el alivio de los gastos tributarios, en particular las exenciones del IVA”, expresó la subdirectora del organismo. La idea coincide con uno de los ejes generales del último Fiscal Monitor, que propone mejorar el diseño de los impuestos para limitar las distorsiones sobre la inversión, el empleo y la producción, sin comprometer la capacidad de recaudación. La observación tiene impacto en la discusión local sobre una eventual reforma impositiva. El sistema argentino combina impuestos nacionales, provinciales y municipales, junto con múltiples regímenes sectoriales y tratamientos diferenciales. Para el FMI, la simplificación y una base tributaria más amplia permitirían recaudar de manera más previsible y con menores efectos adversos sobre la actividad. La funcionaria también planteó la necesidad de normalizar los impuestos a los combustibles. Ese punto se conecta con la posición que el Departamento de Asuntos Fiscales expuso durante la conferencia sobre los subsidios generalizados a la energía. El organismo sostiene que los precios deben reflejar la escasez de los recursos y que la asistencia estatal debe dirigirse a quienes enfrentan mayores dificultades para absorber el impacto de las subas. La propuesta incluye reemplazar tributos que el FMI considera distorsivos Dabla-Norris indicó que la Argentina debería avanzar en una eliminación gradual de otros impuestos que el Fondo considera distorsivos y reemplazarlos por mecanismos de recaudación “más robustos” y duraderos. No detalló qué gravámenes deberían modificarse ni un calendario para esos cambios.La definición deja abierta la discusión sobre la composición de una reforma tributaria. En la conferencia, el director del Departamento de Asuntos Fiscales, Rodrigo Valdés, sostuvo que el objetivo de una mejor política tributaria es reducir los obstáculos que los impuestos pueden generar sobre la inversión, el trabajo y la producción. También aclaró que no existe un esquema único que pueda trasladarse de manera automática entre países. El diagnóstico del FMI apunta a que el nivel de recursos públicos no depende solamente de las alícuotas. La administración tributaria, el cumplimiento, la amplitud de la base imponible y la existencia de excepciones también inciden sobre los ingresos del Estado. Según Davide Furceri, jefe de división del Departamento de Asuntos Fiscales, reformas de administración tributaria aplicadas en distintos países llegaron a generar ingresos cercanos a 2% del producto interno bruto. Para la Argentina, el debate combina el objetivo de reducir la presión de impuestos que afectan costos y decisiones de inversión con la necesidad de preservar el equilibrio fiscal. El Fondo no propuso en Bangkok un aumento generalizado de impuestos. Su planteo se concentró en la recomposición de la estructura tributaria: reducir excepciones, reforzar la recaudación de impuestos de mayor alcance y retirar gravámenes que, según su análisis, generan mayores distorsiones.
Los subsidios deben concentrarse en los hogares que los necesitan
El segundo componente de la recomendación para Argentina está del lado del gasto. Dabla-Norris afirmó que las reformas deben continuar con una racionalización de los subsidios y una mejora de la eficiencia de las erogaciones estatales. “Los subsidios deben ser mucho más focalizados, de modo que lleguen a quienes más los necesitan”, señaló.

La declaración se inscribe en un enfoque más amplio del FMI frente al encarecimiento internacional de la energía. Valdés había advertido al inicio de la conferencia que los mecanismos amplios de contención de precios son costosos para las cuentas públicas y suelen tener un efecto regresivo, ya que también benefician a sectores con mayor capacidad de consumo.
El organismo estima que las medidas de supresión de precios vinculadas con el shock energético de 2026 cuestan en conjunto cerca de 0,5% del PIB mundial. En los países que sostienen por completo los precios de los combustibles ante una suba externa, el costo fiscal puede ubicarse entre 1% y 1,5% del producto, de acuerdo con la exposición de Valdés.
La alternativa propuesta por el Fondo consiste en reemplazar los esquemas de alcance general por transferencias temporales y dirigidas a hogares vulnerables. En países con dificultades para identificar a los destinatarios, Furceri mencionó herramientas transitorias, como apoyos geográficos, asistencia a sectores específicos o mecanismos vinculados con el transporte y la alimentación.
La agenda fiscal que el FMI expuso para la Argentina se concentra, así, en sostener el resultado de las cuentas públicas mediante cambios de composición: menos exenciones, una revisión de impuestos considerados distorsivos y subsidios concentrados en los sectores de menores ingresos. Las conversaciones entre los equipos técnicos del organismo y las autoridades argentinas continuarán durante la revisión del programa vigente.
