Enner Valencia había cerrado una etapa. Después de disputar con Ecuador el Mundial de 2026, el delantero anunció que no volvería a vestir la camiseta de la selección. Tres meses después, mientras la Tri comienza un nuevo ciclo y busca alternativas para reemplazar sus goles, el atacante de 36 años atraviesa un repunte en Boca Juniors que volvió a colocar su nombre alrededor del combinado nacional.
Valencia se despidió de Ecuador después de la eliminación frente a México, el 1 de julio. Terminó su trayectoria internacional con 49 goles en 109 partidos y como máximo anotador histórico de la selección. También convirtió seis tantos en Copas del Mundo, otra marca que ningún futbolista ecuatoriano ha alcanzado.
Su retiro internacional, sin embargo, no significó el final de su carrera. En agosto dejó Pachuca y firmó con Boca Juniors hasta diciembre de 2027. Su adaptación al fútbol argentino fue progresiva y durante sus primeras semanas alternó titularidades e ingresos desde el banco.
El punto de inflexión llegó el 27 de septiembre. Boca perdía 2-0 ante Racing por los cuartos de final de la Copa Argentina cuando Valencia ingresó y protagonizó una remontada inesperada. El ecuatoriano convirtió tres goles de cabeza para el triunfo 3-2 y la clasificación a semifinales. Su actuación volvió inmediatamente a proyectar una pregunta hacia Ecuador: si mantiene ese nivel, ¿podría reconsiderar su retiro de la selección?
Por ahora, la respuesta del propio delantero sigue siendo negativa. “Ya tomé la decisión de parar”, respondió Valencia después de su triplete cuando fue consultado sobre la posibilidad de regresar. El atacante recordó su agradecimiento por los años que pasó con la selección y manifestó su deseo de que al equipo le vaya bien en la nueva etapa.
Su siguiente presentación confirmó, al menos, que la actuación frente a Racing no quedó completamente aislada. El 2 de octubre ingresó a los 60 minutos frente a Unión, fue recibido con una ovación en La Bombonera y participó en el tercer gol de Boca con una asistencia para Leonel Flores en la victoria 3-0.
Un día después volvió a referirse a Ecuador. Valencia contó que mantiene contacto con antiguos compañeros de la selección, entre ellos Alan Franco, Hernán Galíndez y Ángelo Preciado, pero nuevamente describió su retiro como una determinación adoptada junto con su familia: “Tomamos la decisión de parar, de decir adiós a la selección”, señaló.
El escenario, por tanto, todavía no permite hablar de negociaciones para su regreso ni de una reconsideración formal. Lo que ha cambiado es su presente deportivo y, paralelamente, la situación de una selección que comienza a descubrir cuánto pesa la ausencia de su goleador histórico.
Marcelo Gallardo inició en septiembre su ciclo al frente de Ecuador y una de las cuestiones que deberá resolver es precisamente quién ocupará el centro del ataque. Ante Corea del Sur utilizó inicialmente a Jordy Caicedo, que llegaba con 12 goles durante 2026 para Huracán, y posteriormente dio minutos a Juan Riquelme Angulo.
Ecuador produjo 11 remates y cinco disparos al arco en ese encuentro, pero no consiguió marcar. La coincidencia alimenta inevitablemente el debate: mientras la selección comienza a buscar una nueva referencia ofensiva, Valencia vuelve a ser determinante en uno de los clubes de mayor exposición del continente.
Dentro de la propia Tri existe además un antecedente reciente de una despedida que terminó siendo revisada. Hernán Galíndez anunció su retiro internacional después del Mundial, pero posteriormente explicó que había tomado la decisión bajo el impacto de la eliminación y regresó para el comienzo del nuevo proceso.
El caso de Valencia es diferente. El delantero ha ratificado públicamente su determinación y hasta ahora no ha anunciado ningún cambio de postura. Tampoco existe confirmación de que Gallardo o la Federación Ecuatoriana de Fútbol hayan iniciado gestiones para convencerlo.
Pero su irrupción en Boca modificó una variable que puede mantener abierta la conversación durante los próximos meses: el rendimiento.
A los 36 años, Valencia todavía tiene contrato hasta finales de 2027 y acaba de demostrar que puede ser decisivo en partidos de alta exigencia. Ecuador, entretanto, deberá construir un ataque sin el futbolista que marcó más goles que ningún otro con su camiseta.
