Las tormentas que se extendieron durante este miércoles por gran parte del país dejaron imágenes que hablan por sí solas: calles anegadas, granizo acumulado y una alerta naranja activa desde el AMBA hasta la Patagonia. El Servicio Meteorológico Nacional advirtió sobre fenómenos de consideración que afectaron simultáneamente a más de una decena de provincias.
La jornada comenzó con precipitaciones en el sur del país y fue avanzando hacia el norte. Los fenómenos comenzaron durante la madrugada en San Luis, el sur de Córdoba y el norte de La Pampa, avanzaron durante la mañana sobre el sur de Santa Fe y luego regresaron sobre territorio cordobés.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires, las inundaciones afectaron a las principales zonas del conurbano. Una de las localidades más afectadas fue Merlo, donde hubo anegamientos en el centro de la localidad.
Varios reportes remarcaron que también se inundaron calles en Villa Celina o Caseros, principalmente puntos de la zona oeste del área metropolitana. En El Palomar, el túnel de Ciudad Jardín quedó completamente inundado y se cortó el tránsito en la zona.

Por el lado de Rosario, la lluvia fue intensa desde temprano. Cayeron 42 milímetros hasta el mediodía en la ciudad, mientras que en la localidad vecina de Funes el acumulado llegó casi a los 90 milímetros. Gonzalo Ratner, titular de Gestión de Riesgo y Protección Civil del municipio, informó 70 reclamos por anegamientos distribuidos en distintos sectores. El funcionario describió el evento como una “lluvia fuerte en corto periodo de tiempo” y señaló que ese tipo de precipitaciones repentinas son las que más impactan en la infraestructura urbana.
Un factor que complicó el drenaje en Rosario fue la caída de granizo. Aunque de tamaño pequeño, la acumulación de hielo tapó los desagües y contribuyó a la formación de espejos de agua en calles y esquinas. “El granizo no se comporta igual que el agua, rápidamente tapa los desagües”, explicó Ratner. Entre los aspectos positivos del evento, destacó la ausencia de vientos durante la mañana, lo que redujo los daños en el arbolado público: apenas nueve reclamos correspondientes a seis árboles y tres ramas caídas.
En Córdoba, la situación fue similar en términos de inestabilidad. El SMN emitió una alerta naranja para la capital y departamentos como Colón, Punilla, Santa María, Río Cuarto, Marcos Juárez y General San Martín, entre otros.
El norte provincial quedó bajo alerta amarilla. Según un informe del Observatorio Hidro-Meteorológico de la Provincia de Córdoba, en los sectores con tormentas severas las ráfagas de viento podrán superar los 100 km/h, con posibilidad de caída de granizo de mediano a gran tamaño.
Las zonas más afectadas por la piedra fueron los valles de Calamuchita, Paravachasca, Traslasierra, el departamento Colón y el departamento Río Cuarto. El reporte más concreto llegó desde Potrero de Garay, donde se registraron dos episodios de granizo, primero de tamaño pequeño y luego de mayor dimensión, sin daños materiales significativos hasta el momento.

También hubo caída de piedra en la zona de Panaholma, Malvinas Argentinas y Villa Retiro en la capital provincial. Las primeras tormentas del día en el extremo sur dejaron acumulados destacados, como los 65 milímetros registrados en Huinca Renancó. Giometti advirtió que las tormentas con mucha actividad eléctrica pueden tener mayor desarrollo vertical, lo que incrementa el riesgo de granizo y precipitaciones abundantes, con ráfagas que en episodios severos pueden superar los 80 o 90 km/h.

Uno de los cuadros más delicados de la jornada se registró en Concordia, donde el desborde del arroyo Manzores y la creciente del río Uruguay obligaron a evacuar a las primeras familias a partir de las 9 de la mañana. Las tareas se concentraron en la zona de avenida Maipú y calle Salta, con la participación de trabajadores municipales y dos camiones de la flota de la Municipalidad de Concordia.
En una primera instancia, cuatro familias debieron abandonar sus viviendas. Parte de los evacuados fue trasladada al centro de atención habilitado en la ex Bagley, sobre las calles Robinson y Rivadavia, frente a la estación del ferrocarril Urquiza. El resto fue derivado a viviendas de familiares. Durante el operativo, una ambulancia de la Secretaría de Salud del municipio permaneció en la zona de manera preventiva.
Al momento de iniciarse las evacuaciones, el río Uruguay registraba una altura de 10,80 metros frente al puerto de la ciudad. Según la última actualización del área de Hidrología de la Comisión Técnica Mixta (CTM) de Salto Grande, la cota máxima no superaría los 11,50 metros hasta las 15:00 del jueves 8 de octubre, mientras que el nivel del embalse tendería a los 32,60 metros. El organismo señaló que el río presentará una tendencia ascendente en los próximos días.
La Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) difundió este miércoles un informe elaborado a partir de datos de la CTM. Según el reporte, hasta las 15 horas del jueves el caudal medio diario evacuado por la represa variaría entre 17.000 y 18.000 metros cúbicos por segundo, con los vertederos permaneciendo abiertos ante el volumen de agua acumulado.
Si se mantienen esas condiciones y una erogación máxima de 18.000 m³/s desde Salto Grande, el río podría alcanzar los 7,30 metros en Colón, 6,40 metros en Paysandú y 5,80 metros en Concepción del Uruguay. En Fray Bentos y en la Boca del Gualeguaychú se proyectan alturas de 3 metros.
De acuerdo con el informe, algunos de esos valores podrían superar los respectivos niveles de alerta. Esas cotas podrían comenzar a registrarse desde el viernes en Colón y Paysandú, y avanzar luego hacia los sectores ubicados aguas abajo. “El río continuará creciendo a niveles mayores los próximos días aguas abajo de la represa”, advirtió la CTM.
