
Naciones Unidas continuará respaldando a la Fuerza de Represión de Pandillas en Haití tras la renovación de su mandato por parte del Consejo de Seguridad, aunque advirtió que el plan humanitario para el país mantiene un déficit de financiación. El portavoz del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Stéphane Dujarric, precisó que el organismo no tiene responsabilidades de supervisión ni evaluación sobre la efectividad de esa fuerza.
El funcionario indicó que la ONU mantendrá la asistencia mediante la oficina creada para apoyar a la misión y facilitará el cumplimiento de sus tareas. “Estamos haciendo eso y continuaremos haciéndolo, trabajando estrechamente con ellos para ayudarlos a implementar su propio mandato”, declaró.
El Consejo de Seguridad aprobó el martes una extensión de seis meses para el mandato de la Fuerza de Represión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), que seguirá vigente hasta el 31 de marzo de 2027. La resolución 2829 (2026) obtuvo 12 votos a favor, ninguno en contra y tres abstenciones de China, Pakistán y Rusia.
El texto solicita al secretario general, Antonio Guterres, que mantenga el respaldo logístico y operativo a través de la Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití (OAPNU), conforme a la resolución 2793 (2025).
El portavoz también alertó sobre los recursos disponibles para atender a la población haitiana. El Plan de Respuesta y Necesidades Humanitarias requiere USD 880 millones para asistir a 4,2 millones de personas, pero recibió USD 416 millones hasta el momento. La ONU señaló que los fondos disponibles representan menos de la mitad de lo previsto y llegan cuando restan tres meses para el fin del año, por lo que persiste la falta de recursos para las necesidades contempladas en el programa.

La renovación del mandato ocurre en un escenario de expansión de las bandas armadas y de pérdida de control estatal en distintas zonas de Haití. Al menos 11 personas fueron asesinadas el lunes en Gros-Morne, en el departamento haitiano de Artibonite, durante un ataque atribuido a miembros de la pandilla Kokorat San Ras, según informó el alcalde de la localidad, Hubert Cénéac.
El jefe comunal vinculó la ofensiva con una operación previa de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), respaldada por Naciones Unidas. Una unidad de Sri Lanka, parte de esa fuerza, expulsó horas antes a integrantes de la banda que habían instalado puestos de cobro ilegales en la zona. De acuerdo con Cénéac, los agentes permanecieron unas horas en Gros-Morne y luego regresaron a su base en Gonaïves, capital del departamento de Artibonite.
“En venganza, los hombres armados sembraron el terror entre la población. Una decena de personas perdieron la vida esta mañana en el barrio de Dosni, y se desató un ataque sobre la zona, con disparos en todas las direcciones, mataron y quemaron casas”, afirmó el alcalde en declaraciones a Radio Kiskeya.
Gros-Morne es uno de los bastiones de Kokorat San Ras, una de las bandas que extendieron su presencia desde Puerto Príncipe hacia Artibonite, la principal región agrícola de Haití.
A comienzos de 2024, una ola de violencia provocó la renuncia del entonces primer ministro Ariel Henry, que ocupaba el cargo desde 2021 tras el asesinato del presidente Jovenel Moise. Cinco años después de ese crimen, la violencia dejó cerca de 1,5 millones de personas desplazadas. Casi el 80% se encuentra fuera de Puerto Príncipe, a medida que la inseguridad se extiende a otras regiones del país, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones.
(Con información de EFE)
