La OTAN advertirá a Rusia sobre su capacidad de respuesta ante el aumento de las operaciones híbridas contra países aliados

El comandante supremo aliado en Europa, Alexus Grynkewich (REUTERS)

El comandante supremo aliado en Europa de la OTAN, el general estadounidense Alexus Grynkewich, expondrá este lunes en Varsovia la estrategia de la alianza para responder a un eventual ataque ruso, en un contexto de creciente preocupación por las operaciones de sabotaje e interferencia que los gobiernos occidentales atribuyen a Moscú y por la posibilidad de una reducción de las fuerzas estadounidenses desplegadas en Europa.

Funcionarios de la organización indicaron que Grynkewich presentará su “teoría de la victoria” ante un ataque potencial durante una conferencia de seguridad en la capital polaca. La intervención busca transmitir un mensaje a Rusia sobre las capacidades militares de la alianza y ofrecer garantías a los países de su flanco oriental, ante el temor de que el Kremlin intensifique sus acciones contra los aliados de Ucrania.

El coronel Martin O’Donnell, portavoz del general estadounidense, explicó la semana pasada que la estrategia se basa en preservar la superioridad militar de la organización y mantener sus planes de disuasión y defensa. “La teoría de la victoria del comandante supremo aliado en Europa es sencilla: mantener la ventaja de la OTAN, de manera coherente con sus planes de disuasión y defensa y basada en ellos”, afirmó.

O’Donnell también advirtió sobre las condiciones de seguridad internacional y la necesidad de preparar a la alianza ante posibles agresiones. “Pero, dado el entorno de seguridad mundial complejo e inestable, debemos establecer las condiciones desde ahora para disuadir una agresión y, si es necesario, ganar si somos atacados”, sostuvo. Según el portavoz, la teoría establece un marco para alcanzar esos objetivos.

La exposición de Grynkewich difícilmente revele detalles nuevos sobre los planes militares de la organización, que mantiene bajo reserva sus estrategias de defensa ante un eventual ataque ruso. La presentación apunta tanto a advertir a Moscú sobre las capacidades de respuesta de la alianza como a tranquilizar a los países que integran su flanco oriental, más expuestos a las consecuencias de una escalada con Rusia.

La exposición de Grynkewich difícilmente revele detalles nuevos sobre los planes militares de la organización, que mantiene bajo reserva sus estrategias de defensa ante un eventual ataque ruso (REUTERS)

La OTAN, fundada después de la Segunda Guerra Mundial para contrarrestar a la Unión Soviética, sostiene que es una alianza defensiva y que no tiene intención de atacar a Rusia. Su principal objetivo militar consiste en disuadir una invasión armada rusa contra alguno de sus miembros.

Sin embargo, funcionarios occidentales sostienen que Moscú intensificó una campaña de operaciones híbridas contra los países que respaldan a Ucrania en la guerra. Estas acciones incluyen sabotajes e interferencias que, según esas fuentes, se volvieron más temerarias a medida que las fuerzas rusas encuentran dificultades en el frente ucraniano y podrían provocar pérdidas humanas significativas.

La preocupación aumentó durante los últimos meses tras una serie de incidentes de alto perfil. Entre ellos figura el hallazgo de un dron cargado de explosivos en un aeropuerto alemán, un episodio que reforzó los temores sobre la posibilidad de que las operaciones atribuidas a Rusia alcancen infraestructuras sensibles en territorio europeo.

La alianza enfrenta dificultades para responder a este tipo de acciones, que se desarrollan en una zona gris entre la competencia internacional y un conflicto militar abierto. A diferencia de una invasión convencional, los sabotajes y otras operaciones híbridas plantean problemas para determinar la autoría, evaluar la gravedad de los incidentes y definir una respuesta que evite una escalada.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, pidió a los países aliados mantener la calma y continuar con el respaldo a Kiev. “No debemos ser ingenuos respecto de Rusia, pero ellos saben que somos más fuertes”, declaró el mes pasado.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte (EFE)

La advertencia del jefe civil de la organización se produce en un momento de incertidumbre para la seguridad europea. Los aliados se preparan ante la posibilidad de que Estados Unidos reduzca su presencia militar en el continente, mientras el Pentágono lleva adelante una revisión del despliegue de sus fuerzas en Europa.

Los resultados de ese proceso se conocerán previsiblemente hacia finales de año. Hasta entonces, los gobiernos europeos afrontan la incertidumbre sobre el alcance de un eventual repliegue estadounidense y sus consecuencias para la defensa colectiva de la alianza.

Las dudas sobre la continuidad del compromiso de Washington con la seguridad europea aumentaron durante la presidencia de Donald Trump, mientras varios países del continente aceleran sus esfuerzos para reforzar sus capacidades militares. La eventual reducción de las tropas estadounidenses constituye una preocupación adicional para los miembros de la OTAN, que deben prepararse tanto para un posible ataque convencional como para las operaciones híbridas que atribuyen a Rusia.

(Con información de AFP)