Las silvers que se hicieron escritoras y museólogas para dejar un legado a hijos y nietos

Las participantes del taller virtual de UPAMI en su primer encuentro presencial en Tapalqué

“Durante la pandemia convocamos a este taller para adultos mayores, para el cual tuvimos que hacer todo un trabajo previo a fin de que estas personas pudieran participar online, instalar la aplicación, usar el teléfono”, cuenta Maribel García Navillat, narradora oral, escritora y fotógrafa, oriunda de Hinojo, un pueblito del partido de Olavarria.

De hecho, el taller se dictó en el marco de UPAMI, Universidad para Adultos Mayores Integrados) es un programa del INSSJP (Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados) y del PAMI que ofrece talleres y cursos universitarios gratuitos para jubilados y pensionados, a través de acuerdos con las universidades de cada provincia o región.

El taller de UPAMI que convirtió en musas a sus participantes

En este caso, la Universidad Nacional del Centro de la provincia de Buenos Aires, que abarca Tandil y Olavarría.

Maribel señala, en charla con Infobae, que una de las participantes fue su propia abuela, que cuando esto comenzó aun vivía.

“Camila, una estudiante avanzada de Trabajo Social me daba asistencia técnica, llamando una por una a las participantes para explicarles cómo usar la computadora. O sea que los primeros encuentros fueron individuales y por teléfono”, cuenta.

El boca a boca amplió la difusion de la convocatoria que así trascendió los límites de Olavarría y el taller llegó a tener 70 alumnas. “Se maquillaban, se peinaban y se vestían para cada encuentro virtual”, recuerda Mabel con ternura.

Algunas de las alumnas del taller, reunidas en Crotto

El taller, más allá de la convocatoria temática inicial, se volvió un espacio de convivencia y de vínculos. Se tejieron amistades, se atravesaron duelos, surgieron confidencias.

“Había una señora que estaba siempre muy seria y eso me llamaba mucho la atención, participaba pero no sonreía nunca, hasta que después de un año nos contó que su marido había fallecido en la pandemia y que ese taller la salvó. A lo largo del curso hubo otras pérdidas, y el grupo contuvo y continuó”, dice Maribel, que es museóloga y participó de la creación de varios museos, entre ellos, la Casa Museo de María Elena Walsh en Ramos Mejía. y la Sala Evita Niña en Los Toldos.

Cita a Oran Pamuk, el escritor turco, autor de la novela El Museo de la Inocencia, quien dice que el futuro de los museos está en el interior de las casas, en lo cotidiano y lo querido.

Los recetarios de cocina manchados por el uso

“La idea del taller era que cada una de ellas descubriera la importancia de todo lo que tenían en sus casas. La marca de su vajilla, a veces oriunda de países que ya no existen. De dónde trajeron sus familiares esos objetos, revalorizarlos, ponerlos en un lugar privilegiado de la casa. Todo lo de uso cotidiano empezaba a ponerse en escena. Cada objeto tiene una historia para contar. Hay historias detrás de nuestras cosas, muchas de inmigración por ejemplo, y la idea era descubrir el valor de esos objetos en la vida de cada una de las personas”, explica.

Descubrir la historia detrás de los objetos cotidianos

En un objeto cotidiano, un juguete, la vajilla, una foto, pueden caber muchas historias. “La idea era extender la memoria hasta donde pudiéramos”, sintetiza.

Los abanicos en todas sus variantes

Todas esas historias se volcaron en un libro, Las Musas en Casa, realizado a medida que brotaban los recuerdos en estas mujeres que le abrieron las puertas de sus casas a Maribel Garcia, inspiradora —musa— principal de este proyecto.

Maribel García Navillat

Una de las participantes del taller contó que cuando cumplió 5 años le regalaron un juego de tacitas de té. Ilusionada, invitó a sus amiguitas a festejar su cumpleaños con la expectativa de jugar con ellas con su regalo nuevo. Pero ese día, no vino ninguna de las nenas invitadas. Ella no festejó su cumpleaños nunca más. “Nos mostró las tacitas que le habían regalado y todavía conservaba, de latón como se usaban en esos tiempos. Entonces el día de su cumpleaños, las demás señoras del taller la recibieron en el zoom con la sorpresa de que se habían disfrazado y decorado sus casas para festejarle el cumpleaños y le enviaron una caja de bombones. Fue su primer festejo de cumpleaños”, cuenta Maribel.

La tapa del libro y el anuncio de la presentación

“La idea de las musas fue surgiendo de a poco —sigue diciendo—. Museo significa Casa de las Musas, inspiradoras y protectoras de las artes y las ciencias, de modo que a medida que iban revalorizando los objetos empezaron a decir ‘nosotros somos las musas’ y de ahí vino el nombre”.

¿Desde el comienzo estuvo presente la idea de legar algo a sus hijos? “Sí, todas expresaron ese deseo, ese objetivo”, responde.

Algunas de las musas, esperando la declaración de interés cultural por el Concejo Deliberante de Olavarría

De ese anhelo surgió la idea del libro. Maribel integra un grupo que edita de modo cooperativo, Colaborativa Insai, creada con la finalidad de “armar una comunidad para editar sin sello editorial, ni edición individual”.

“Todas decían que querían hacer esto para dejarlo a sus hijos y nietos —dice—. Incluso una de ellas, Margarita, llegó a darles el libro a sus hijos y falleció poco después de que se publicara. Margarita nos dejó, pero sigue viva a través de su testimonio y sus palabras”.

Algunas de las participantes del taller viven en el campo y otras que son de centros urbanos. La virtualidad permite tender vínculos más allá del hábitat de cada uno.

El libro está dedicado a las antiguas Musas

Una muestra del contraste entre campo y ciudad, lo dio una musa que contó que sus padres eran “tacheros”, entonces una de las porteñas dijo: “Ah, ¿eran taxistas?” Maribel ríe y aclara: “No, eran tacheros literalmente, eran los que reparaban los fondos de las ollas y tachos… Un trabajo artesanal que ya casi no existe”.

A la larga, de esa red virtual surgió el deseo de conocerse personalmente.

Maribel lo cuenta así: “Nos encontramos por primera vez físicamente cuando se levantó la cuarentena, en Tapalqué. También hicimos un encuentro con los hijos y los nietos que son, después de todo, los destinatarios de todo esto. Ellas quieren dejar a sus hijos y nietos un testimonio de parte de sus vidas y de sus recuerdos”.

Otras páginas del libro, más objetos con historia

El libro Las Musas en Casa trae 35 historias surgidas de sus objetos. Para realizarlas, Colaborativa Insai convocó a 17 escritoras, argentinas y de otros países, que convirtieron esas mismas historias en cuentos, las reversionaron, pero “siempre trabajando con las musas, interactuando con ellas, para tener su aprobación”.

“En una de esas historias —acota Maribel—, mi abuela cuenta que, como su vajilla era muy pobre, ella le puso stickers de rosas. Entonces, pusimos stickers en el libro. Por ejemplo, en el libro, sobre un fondo color hueso, la tacita es verde con naranja. En un plato está Blancanieves o la Bella durmiente. Además el libro tiene aromas, de acuerdo a las historias, por ejemplo, huele a naranja, a rosas. Para esto, hicimos un convenio con una empresa de Colombia que hace estas cosas”.

Finalmente, el libro trae un plus. Maribel Gómez es poseedora de una inmensa colección de postales antiguas —”tantas que ya no sé dónde ponerlas….” Y entonces decidió colocar en cada libro una postal auténtica, original, como regalo.

(Fuente)

Las Musas en Casa incluye una breve biografía de cada una, su foto y la historia de sus objetos.

“Hay en el grupo una inmigrante italiana que se trajo los broches de madera de colgar la ropa… Otra de las musas nos contó que de niña caminaba 20 kilómetros todos los días para ir a la escuela. Cuando por fin empezó a ir a caballo, guardó un mechón de la crin del animal como recuerdo”, cuenta.

El mechón de la crin del caballo que llevaba a Clara Clotilde Olguín a la escuela (Fuente)

El proyecto y este hermoso libro-objeto tuvo un reconocimiento: el Honorable Concejo Deliberante de Olavarría lo declaró de interés cultural, para gran alegría de las mujeres que participaron de él.

Alegría por el reconocimiento recibido por parte de Olavarría