Los datos que muestran por qué con una hora de trabajo en la Argentina de hoy se produce 6% menos que hace una década

Obreros trabajando en una planta automotriz de la Argentina (EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo)

La palabra es el sancta santorum de los economistas, lo que hace posible el crecimiento de la producción y la mejora de los niveles de vida: productividad. Paul Krugman, Nobel de Economía 2008, lo resumió en un aserto: “La productividad no lo es todo, pero, a largo plazo, lo es casi todo”.

He aquí que en la Argentina, en vez de mejorar, en los últimos diez años la productividad retrocedió. De hecho, dice un estudio del Ieral, en base a las cuentas nacionales del Indec, actualmente con una hora de trabajo se produce un 6% menos de lo que se producía hace diez años.

El estudio precisa que entre 2016 y 2025 las horas trabajadas aumentaron 11% y los servicios de capital, 14%, pero la producción creció apenas 3 por ciento.

“La economía puso más trabajo y más capital, pero el aumento de los recursos no se tradujo en un crecimiento equivalente de la producción. Cada hora de trabajo cuenta hoy con 3% más de capital que en 2016 y, aun así, produce menos. La brecha se explica por la productividad total de los factores (PTF), que retrocedió 7% en el período”, precisan en un pasaje las investigadoras Laura Caullo y Guadalupe Galíndez.

Menos producción por cada hora trabajada

La productividad laboral mide cuánto se produce, en promedio, por cada hora de trabajo. En Argentina, ese indicador está hoy un 6% por debajo del nivel de hace diez años, revelan los datos del Indec. Para producir lo mismo que en 2016 hoy hacen falta más horas de trabajo. Desde entonces aumentaron tanto las horas trabajadas como el capital disponible por hora de trabajo, pero la producción no creció al mismo ritmo. Ergo, cayó la productividad laboral.

El retroceso de la “productividad total de los factores (PTF)” ayuda a explicar el resultado, dicen Caullo y Galíndez, y explican que la PTF es la parte del crecimiento de la producción no explicada por el cambio en las dotaciones de trabajo y de capital. Ese “residuo” refleja factores como el progreso tecnológico, la innovación, la calidad de la gestión y la organización de los procesos productivos.

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Una mayor “productividad total de los factores” se asocia con mayor eficiencia y competitividad. Es la base del crecimiento de la economía, que en la Argentina se disipó. De hecho, subrayan las autoras, en la Argentina la PTF muestra una tendencia descendente desde 2016. Tomando ese año como “base 100”, cayó a 90 en 2024 y se recuperó parcialmente, a 93, en 2025, aún lejos de revertir la pérdida acumulada.

“Sumar recursos no alcanza. También importa cómo se combinan el trabajo y el capital y cuánto se aprovechan. La productividad laboral, medida como la producción por hora trabajada, cayó 6% entre 2016 y el último año, según datos de la Cuenta de Generación de Ingresos de Indec. Pero este promedio esconde diferencias importantes entre sectores. Hoteles y restaurantes (-16%) y comercio (-15%) registran los mayores retrocesos, seguidos por construcción (-11%), electricidad, gas y agua (-10%), industria (-9%) y pesca (-8%). En el otro extremo, minería (+21%) e intermediación financiera (+14%) muestran avances significativos”, distingue el estudio.

Las actividades con más empleo, entre las más afectadas

Desde 2023 hay una leve recuperación en la productividad por hora, que en 2025 fue un 2% superior, pero con grandes diferencias sectoriales. En el agro subió 41% —buena parte debido al rebote posterior a la sequía de 2023—. Le siguen intermediación financiera (+24%) y minería (+23%). Pero la productividad por hora trabajada cae en construcción (-8%), comercio (-6%) e industria (-4,5%), lo que agrava las pérdidas acumuladas desde 2016.

La productividad laboral cayo 16% en el sector de restaurantes y hoteles

Además, los avances de algunos sectores no compensan las pérdidas acumuladas y eluden las actividades que concentran la mayor parte del empleo. Según precisa el estudio, los sectores donde la productividad laboral cayó entre 2023 y el último año reúnen el 71% de las horas trabajadas en el primer trimestre de 2026. Esto es, dos de cada tres horas trabajadas corresponden a actividades cuya productividad aún no recuperó los niveles de 2023. Los sectores que más mejoraron desde 2023, agro, minería e intermediación financiera, reúnen apenas el 8% de las horas trabajadas”, precisa el trabajo.

“Si la economía no logra producir más por cada hora trabajada, se reduce el margen para mejorar los ingresos sin aumentar los costos por unidad producida

Lejos de ser una cuestión abstrusa, se trata de algo vital. Sin mejoras sostenidas de la productividad laboral, resulta difícil sostener aumentos de salarios y mejoras duraderas de la competitividad. “Si la economía no logra producir más por cada hora trabajada, se reduce el margen para mejorar los ingresos sin aumentar los costos por unidad producida. Revertir esta dinámica requiere mejorar la productividad total de los factores. Las empresas son centrales en este proceso, porque allí se incorporan tecnologías, se innova y se definen las formas de organizar la producción. Pero su capacidad para mejorar la eficiencia no depende solo de decisiones individuales, también requiere instituciones sólidas y un marco regulatorio que acompañe la inversión, la innovación y la competencia”, dice otro pasaje.

Las autoras resaltan que el desafío es mayor aún en un contexto de tipo de cambio real bajo —dólar barato—, debido al fuerte ingreso de divisas de las exportaciones de recursos naturales. “En ese escenario, las ganancias de productividad adquieren mayor importancia para sostener la competitividad sin depender de una reducción de los costos laborales. El objetivo debe ser crear las condiciones para que las empresas aprovechen mejor sus recursos y que esas mejoras se traduzcan en mayores salarios y una economía más competitiva”, concluyen las autoras.

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