
Los espacios llenos de papeles, ropa, muebles u otras pertenencias producen estímulos visuales constantes que pueden dificultar la atención y generar agobio, afirman los expertos. Existen varios estudios que incluso relacionan el desorden con síntomas de depresión, cansancio y desconcentración. “El desorden genera caos, lo cual afecta la capacidad de concentración. También limita la capacidad de tu cerebro para procesar información. El desorden es una forma de distracción visual que aumenta la sobrecarga cognitiva y puede reducir la memoria de trabajo”, señala la neuropsicóloga Diane Roberts Stoler. “Si tu espacio está desorganizado y lleno de objetos innecesarios, puede resultar difícil concentrarse. Diversos estudios han demostrado que las personas se irritan menos, se distraen menos, son más productivas y procesan mejor la información en un espacio de trabajo ordenado y organizado”, añadió la experta en declaraciones citadas por Psychology Today.Desprenderse de objetos sin uso puede reducir la sobrecarga cognitiva, favorecer la concentración y liberar tiempo y espacio en el hogar, según explicó. “Ordenar y deshacerse de lo innecesario aumenta la autoestima, crea hábitos saludables e impulsa la productividad. Un hogar limpio y ordenado también puede mejorar el sueño, elevar el estado de ánimo y favorecer la relajación”, destacó la experta. Y hasta puede mejorar nuestra alimentación. Un estudio publicado en Environment and Behavior investigó cómo una cocina sucia y caótica hace que algunas personas tomen malas decisiones alimentarias. Específicamente, el estudio encontró que cuando las personas no sentían control sobre el desorden en su cocina, comían más galletitas saladas que cuando ese espacio estaba limpio y ordenado. El exceso de estímulos y la atención cotidiana Trabajar en un ambiente organizado se asoció con menor irritabilidad, mayor productividad y una mejor capacidad para procesar datos. El orden podría disminuir el tiempo destinado a buscar las pertenencias que sí se necesitan entre armarios, cajones y superficies abarrotadas.La administración cotidiana puede resultar más compleja para personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad, conocido como TDAH, lesiones cerebrales o dificultades en las funciones ejecutivas, señaló Roberts Stoler y recomendó establecer lugares fijos para las llaves, el teléfono y la billetera que facilitarán las actividades diarias y la organización del tiempo. “Cuando nuestros armarios y cajones están repletos de cosas que no usamos, pasamos más tiempo buscando lo que necesitamos. ¡Qué frustrante es saber lo que buscas, pero no encontrarlo! Deshacernos de lo que no usamos crea más espacio y nos permite concentrarnos en lo importante”, afirmó la experta. Los beneficios de ordenar nuestros espacios El doctor Claudio G. Waisburg, MN 98128, médico neurocientífico, speaker, director del Instituto SOMA, explicó a Infobae que a diferencia de otras fuentes más reconocidas de estrés, como el trabajo, las relaciones o la situación económica, “el desorden es uno de los factores estresantes de la vida más fácil de arreglar”.

Los beneficios del orden son varios y entre los más importantes se encuentran:
– Mayor concentración: el cerebro puede centrarse en la tarea en cuestión en lugar de tener que lidiar con elementos dispersos y desordenados.
– Desarrolla nuestra creatividad: un entorno ordenado permite tener pensamientos más claros y profundos en la actividad que se está desarrollando.
– Favorece la memoria: al conocer dónde están nuestros objetos y cómo está organizado nuestro espacio, el cerebro puede recordar más fácilmente su ubicación y no estresarse buscándolos.

Waisburg señaló que mantener un espacio ordenado no solo tiene beneficios prácticos, como la capacidad de encontrar cosas fácilmente, sino también beneficios de claridad mental, concentración, buen estado de ánimo y bienestar general: “Aunque mucha gente dice ‘Yo encuentro todo a pesar de mi desorden’, ‘Yo en mi desorden, me entiendo’, en la práctica esto no se comprueba, sino que ocurre todo lo contrario: las personas desordenadas pueden llegar a pasar cerca de un año de su vida buscando objetos perdidos”.
En conclusión, sumó Waisburg: “A nuestro cerebro le gusta el orden y un recordatorio permanente de desorganización nos quita recursos cognitivos reduciendo nuestra capacidad de atención”.
Pasos para ordenar y donar lo que ya no se usa
Roberts Stoler explicó que acumular objetos que ya no se usan suele ser sencillo; desprenderse de ellos, no tanto. El apego puede responder a motivos afectivos o económicos, aunque conservar lo innecesario muchas veces ocupa espacio, genera desorden y dificulta la vida cotidiana. Si esos artículos están en buenas condiciones, pero ya no tendrán utilidad en el hogar, donarlos puede ser una alternativa, indicó la especialista: permite ordenar y, a la vez, acercar recursos a personas que los necesitan.

Roberts Stoler brindó las siguientes recomendaciones para ordenar y donar lo que ya no se usa:
- Empezar de a poco: establecer objetivos posibles. Revisar un cajón, una pila de ropa o una habitación por vez.
- Pedir ayuda: recurrir a un familiar, amigo o especialista que aporte otra mirada y facilite las decisiones sobre qué conservar y qué donar.
- Sacar fotos de los objetos con valor afectivo: si resulta difícil desprenderse de ropa de bebé o recuerdos familiares, tomar una imagen puede ayudar a preservar el recuerdo sin guardar el objeto.
- Definir el destino de cada artículo: separar lo que se va a donar y contactar a la iglesia, organizaciones sociales o centros de recepción cercanos.
