Magnesio: qué dice la ciencia sobre la alimentación, los suplementos y sus límites de seguridad

Los datos actuales sobre el mineral resultan insuficientes para respaldar su uso como tratamiento comprobado frente a los cólicos menstruales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El magnesio participa en funciones que van desde la actividad muscular y nerviosa hasta la regulación de la glucosa y la presión arterial.

Esa amplitud explica que aparezca con frecuencia en conversaciones sobre energía, descanso, huesos y suplementos, aunque cada uno de esos temas requiere una lectura distinta. La pregunta relevante no es solo qué hace este mineral en el organismo. También importa cuándo una alimentación variada cubre las necesidades habituales, qué límites tienen los productos concentrados y qué resultados clínicos han sido evaluados en grupos específicos de pacientes. De acuerdo con la ficha profesional de la Oficina de Suplementos Dietarios de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, el magnesio es un nutriente necesario para mantener la salud. El documento establece las ingestas recomendadas, describe sus fuentes alimentarias y advierte sobre los riesgos de excederse con suplementos o medicamentos que lo contienen. El magnesio interviene en funciones básicas, pero eso no define un tratamiento La ficha del NIH señala que el mineral interviene en la función muscular y nerviosa, la regulación de la glucosa, la presión arterial y la formación de proteínas, huesos y ADN. Estas tareas biológicas explican por qué se estudia en ámbitos diversos, pero no permiten inferir que un suplemento pueda resolver por sí mismo síntomas o enfermedades concretas. Las mujeres adultas de 19 a 30 años requieren en promedio 310 miligramos diarios de magnesio. Desde los 31 años, la referencia asciende a 320 miligramos, mientras que durante el embarazo se ubica entre 350 y 360 miligramos diarios, de acuerdo con la edad.Las legumbres, los frutos secos, las semillas, los cereales integrales y las verduras de hoja verde se encuentran entre las fuentes alimentarias destacadas por el organismo. El magnesio presente de forma natural en comidas y bebidas no necesita limitarse en personas sanas, ya que los riñones eliminan el excedente a través de la orina. Los estudios disponibles no prueban beneficios amplios de los suplementos En relación con la salud ósea, el NIH indica que algunos estudios sugieren que una mayor ingesta de magnesio mediante alimentos o suplementos podría elevar la densidad mineral ósea en mujeres posmenopáusicas.Sin embargo, el organismo aclara que se necesitan más investigaciones para establecer si los suplementos reducen el riesgo de osteoporosis o contribuyen a tratarla. Un ensayo clínico piloto evaluó a 35 mujeres posmenopáusicas con osteoporosis que completaron el análisis. Un grupo recibió el tratamiento habitual con zoledronato, un medicamento utilizado para la osteoporosis, y otro añadió 200 miligramos diarios de magnesio durante tres meses.

El estudio no halló cambios significativos en dolor, ansiedad, depresión, calidad del sueño ni sensibilidad al dolor. Sus resultados se limitan a esa población y a esos desenlaces, pero no respaldan presentar la suplementación como una respuesta general para esas molestias.

La Asociación Estadounidense de Diabetes desaconseja el uso rutinario de magnesio para el control glucémico en pacientes con síndrome de ovario poliquístico (Imagen Ilustrativa Infobae)

La ficha del NIH también recoge la posición de la Asociación Estadounidense de Diabetes, que considera insuficiente la evidencia para recomendar el uso rutinario de magnesio con el objetivo de mejorar el control glucémico en personas con diabetes. Esa precisión resulta relevante al evaluar productos que prometen efectos sobre el metabolismo.

Los suplementos y algunos medicamentos requieren precaución

Para las personas adultas, el límite máximo tolerable de magnesio proveniente de suplementos y medicamentos es de 350 miligramos diarios, salvo indicación de un profesional de la salud. La ficha aclara que este límite no se aplica al magnesio que está naturalmente presente en los alimentos.

Las legumbres, las semillas, los frutos secos y las verduras de hoja verde son las principales fuentes naturales de este nutriente (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dosis altas pueden causar diarrea, náuseas y cólicos abdominales. Las ingestas extremadamente elevadas pueden provocar efectos graves, entre ellos alteraciones del ritmo cardíaco.

El documento también advierte que algunos suplementos de magnesio pueden interactuar con bisfosfonatos por vía oral, antibióticos tetraciclínicos y antibióticos de la familia de las quinolonas.

El NIH identifica como grupos con mayor riesgo de una ingesta inadecuada a las personas con enfermedades gastrointestinales, diabetes tipo 2 o dependencia del alcohol, así como a los adultos mayores.

Algunos diuréticos y el uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones también pueden afectar los niveles de magnesio.

El consumo excesivo de magnesio en forma de suplementos puede superar el límite tolerable y desencadenar afecciones digestivas o alteraciones cardíacas (Imagen Ilustrativa Infobae)

La alimentación aporta el mineral dentro de una dieta variada, mientras que la decisión de usar productos concentrados depende de la dosis, las condiciones de salud y los medicamentos en uso.