Mayra Arena, militante peronista y consultora política, volvió a referirse a las críticas que recibe de parte de dirigentes de su propio partido y expresó que es el espacio que más le “pega” por no sostener un relato de agradecimiento institucional. “Lo que no se me perdona es que yo no tenga un discurso de que salí de la pobreza gracias a la notebook de Cristina”, afirmó.
En diálogo con Confesión de Parte, el programa conducido por Romina Manguel por radio 990 Splendid, Arena sostuvo lleva al menos quince años diciendo que las transferencias de recursos no combaten la pobreza de fondo. “Con este manejo de la pobreza no se combate la pobreza. Te vas del gobierno y los pobres quedan más pobres que antes, porque ahora no tienen los ingresos que vos les dabas y la sociedad va cambiando y se quedaron atrás”, dijo en el programa. Su argumento es que dar dinero sin generar desarrollo económico produce pobres con plata, no transformación estructural.
En esa línea, cuestionó al kirchnerismo por dar por sentado que lo material determina lo cultural, una lógica que calificó como “mucho más marxista de lo que asume”. Señaló que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner “dejó que la educación decayera” y que su gestión de la pobreza fue “ultraliberal en lo cultural”.
Arena precisó que ninguno de los problemas sociales actuales arranca con Javier Milei, “pero todos se acentúan”. Ubicó el inicio del deterioro en la gestión de Alberto Fernández, durante la cual se legalizó por primera vez un salario por debajo de la canasta básica, algo que hasta entonces no había ocurrido en Argentina. Los haberes jubilatorios también comenzaron a quedar rezagados en ese período, seguido de una escalada inflacionaria en los últimos dieciocho meses de esa administración. Con el gobierno actual, algunos precios se multiplicaron hasta diez veces, y puso al transporte como ejemplo por su peso en el análisis de la pobreza.
Sobre ese punto, Arena describió un fenómeno que lee como señal de retroceso: cada vez más trabajadores dejan el transporte público para pasarse a la moto o a servicios como Uber Moto. “Esto es muy de país pobre. La motización de los empleados que está pasando es una cosa muy latinoamericana y lo digo en el más triste de los sentidos”, afirmó.
En esa línea, señaló que Argentina tenía históricamente una relación con el transporte y con la movilidad de sus trabajadores distinta a la del resto de la región, y que esa diferencia se está borrando.
La distinción entre pobreza y marginalidad fue otro de los ejes de la conversación. Arena explicó que el pobre, por más escasos que sean sus recursos, mantiene un vínculo con el mundo: quiere trabajar, quiere que su hijo vaya a la escuela, quiere participar de la vida social. La marginalidad aparece cuando ese vínculo se rompe. “Para que se dé la condición de marginalidad, lo primero que aparece es la soledad”, sostuvo. Por eso, dijo, hoy hay personas con algún ingreso que aun así están en riesgo de marginalidad, porque no tienen redes.
Arena también observó un cambio en los sectores de menores ingresos: hay menos vergüenza frente a la propia precariedad y más tolerancia frente al sufrimiento ajeno. Cuando Manguel preguntó si esa tolerancia viene acompañada de la idea de que los que caen “se lo merecen”, Arena dio una respuesta afirmativa. Lo vinculó a la penetración del “sentido común libertario” en el tejido popular y dijo que “hoy el pueblo es naturalmente antikirchnerista”.

Sobre la situación de los varones, señaló que la sociedad es más cruel con los hombres pobres que con las mujeres en igual situación. “Para ser un hombre en serio se necesita todo un conjunto de cosas y de recursos que para ser mujer no se necesitan”, afirmó. “La crisis no se va a llevar puesta a la mujer. La mujer sale y se la banca y los tipos se pegan un tiro”, dijo en el programa.
Respecto de la educación, Arena dijo creer en el sistema pero advirtió que los docentes están “solísimos” y que perdieron las herramientas de autoridad necesarias para ejercer su función. Atribuyó parte del problema a la provincialización del sistema educativo, durante la gestión de Carlos Menem, y sostuvo que es un problema de alcance nacional. También señaló que hay “una generación de padres muy intolerantes a que alguien eduque a sus hijos, pero tampoco los educan ellos”.
Al cierre, Arena se refirió al concepto de “casta” y lo describió como útil en términos de comunicación política precisamente porque cada uno puede llenarlo con su propia lectura. “Para vos casta son los jueces y para mí casta es la argolluda de la salita que nunca me da turno y se cree la dueña de la salita”, ejemplificó.
