
El gobierno de Noruega anunció que presentará ante el Parlamento un proyecto de ley para prohibir de forma temporaria el uso de anteojos con inteligencia artificial en determinados espacios públicos, por temor a que las personas sean fotografiadas, filmadas o grabadas sin saberlo. El ministro noruego de Digitalización y Gobernanza Pública, Torgeir Micaelsen, dijo que le preocupa que se introduzca “tecnología poderosa donde la gente corre el riesgo de ser fotografiada, filmada o grabada sin saberlo”. La prohibición temporaria podría aplicarse en lugares donde la gente se junta habitualmente: parques, playas, museos, centros comerciales y eventos públicos, según el comunicado oficial del gobierno.También alcanzaría a espacios donde se congregan menores, como escuelas, jardines de infantes, plazas de juegos y clubes juveniles, y a sitios considerados especialmente sensibles para la privacidad, como consultorios médicos, piscinas y gimnasios con vestuarios.
El alcance de una prohibición parcial
El propio gobierno aclaró que no busca una prohibición total de los anteojos con inteligencia artificial ni de otra tecnología que se usa en el cuerpo. El uso privado seguiría permitido, y se evalúan excepciones para grupos vulnerables que puedan beneficiarse de la tecnología.
Todavía falta definir qué dispositivos entrarían en la norma. El ejecutivo noruego dijo que analizará si la restricción cubre anteojos con cámara y grabación de audio, anteojos con cámara y funciones de inteligencia artificial, o cualquier otro dispositivo corporal con esas capacidades.

El gobierno, de minoría, adelantó que presentará el proyecto ante el Storting, el Parlamento noruego, “lo antes posible”, y que además creará un grupo de expertos para asesorar sobre una regulación permanente a nivel nacional.
Un rechazo que ya cruzó el Atlántico
La medida noruega llega después de que el gobernador de California, Gavin Newsom, vetara la semana pasada un proyecto de ley que buscaba sancionar el uso de anteojos inteligentes para grabar a personas sin permiso en espacios como vestuarios y consultorios médicos.
El contraste entre ambos países muestra la falta de consenso sobre cómo regular una tecnología que las principales empresas de inteligencia artificial consideran la próxima gran interfaz de consumo.
Meta, Google y OpenAI apuestan a que hablarle a un asistente de inteligencia artificial a través de unos anteojos termine reemplazando al teléfono como la puerta de entrada principal a sus herramientas. La firma Counterpoint Research estimó que los consumidores gastarán más de USD 1 billón en dispositivos de este tipo entre 2026 y 2032.

Ese pronóstico de mercado es, en parte, lo que está en juego en la discusión noruega: una tecnología que las compañías tecnológicas promocionan como más cómoda que un celular, pero que permite grabar a terceros sin que estos lo noten.
Micaelsen planteó que una prohibición temporaria le dará al gobierno “tiempo para hacer una evaluación profunda y sostener un debate informado” que siente las bases de una regulación permanente, antes de que el Storting discuta el proyecto de ley.
Australia analiza vetar el uso de gafas inteligentes en oficinas del Gobierno
El gobierno de Australia evalúa prohibir el uso de gafas inteligentes con capacidad de grabación oculta de audio y video en sus oficinas federales. La medida responde al riesgo que representan estos dispositivos para la privacidad de empleados y visitantes, así como para la seguridad de la información confidencial que circula en el ámbito estatal.

Su capacidad para capturar imágenes y sonido sin llamar la atención genera preocupación, especialmente considerando que incorporan tecnología como pantallas integradas (HUD) y que su acceso es cada vez mayor debido a la baja de sus costos.
Frente a esta situación, el ministro de Finanzas solicitó un dictamen formal a la Comisión de la Función Pública del país. Esta consulta busca delimitar los alcances de la eventual restricción y determinar si se establecerán excepciones para ciertas tareas o áreas de trabajo. Asimismo, esta iniciativa legislativa se desarrolla de manera paralela a la propuesta de crear estándares nacionales para regular y supervisar el desarrollo de la IA en el país.
