
Nueva York se convirtió en la primera ciudad de Estados Unidos en exigir por ley que las empresas permitan cancelar una suscripción con la misma facilidad con la que se la contrata. La norma, conocida como Click to Cancel, entró en vigor el 1 de octubre. La regla alcanza a gimnasios, servicios de streaming, aplicaciones y cualquier negocio con cobro automático recurrente o renovación continua. El Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador de la ciudad, conocido como DCWP, será el encargado de hacerla cumplir. Qué obliga a hacer la norma Las empresas deberán ofrecer un mecanismo de baja tan simple como el de alta y por el mismo canal usado para suscribirse. Quien se anotó en línea deberá poder cancelar en línea, y quien se inscribió en persona tendrá que contar igualmente con una opción web o por correo.La regla también impone avisos previos. Las suscripciones de al menos un año con renovación automática de seis meses o más deberán notificar entre 15 y 45 días antes del vencimiento. Los cambios de precio tendrán que informarse entre cinco y 30 días antes de aplicarse. Las pruebas gratuitas de más de un mes también quedan reguladas: las empresas deberán enviar un recordatorio entre tres y 21 días antes de que se cobre el primer cargo, según detalló el DCWP en su texto de adopción de la norma. El costo de no cumplir Las compañías que violen la regla enfrentan multas que arrancan en USD 525 por la primera infracción y escalan hasta USD 3.500 para violaciones repetidas, además de la obligación de reembolsar a los consumidores afectados, de acuerdo con la oficina del alcalde de Nueva York.Cada declaración, descripción u omisión incumplida puede contarse como una infracción separada, lo que multiplica la exposición para empresas con grandes volúmenes de suscriptores en la ciudad. El comisionado del DCWP, Samuel A. A. Levine, dijo que la agencia no tolerará “trucos y trampas” que buscan quedarse con el dinero de los neoyorquinos a través de procesos de cancelación confusos. La ex titular de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, Lina Khan, calificó la medida como un freno a “estafas corporativas” que, según dijo, les cuestan miles de millones de dólares a los consumidores cada año.

Un vacío que dejó la Casa Blanca
La iniciativa llena un espacio que había quedado abierto a nivel federal. La Comisión Federal de Comercio había aprobado su propia versión de la regla de cancelación simple en 2024, pero una corte de apelaciones la anuló en julio de 2025 por fallas de procedimiento.
Desde entonces, el organismo federal reinició el proceso con una consulta pública a comienzos de 2026, pero aún no existe una norma nacional vigente. Según cálculos del Roosevelt Institute citados por la alcaldía, la medida neoyorquina podría ahorrarles a los residentes entre USD 21,5 millones y 162,5 millones al año en comisiones y suscripciones no deseadas.

El DCWP recibió más de cien quejas de consumidores por dificultades para cancelar suscripciones durante 2025. Representantes de la industria de telecomunicaciones habían pedido una excepción para sus servicios, pero la agencia rechazó el pedido porque no encontró una norma federal equivalente que los eximiera.
Los neoyorquinos podrán presentar denuncias llamando al 311 o a través del sitio web de la ciudad, y el DCWP intentará primero mediar con la empresa para recuperar el dinero del cliente y asegurar la baja efectiva del servicio.
De esta forma se busca que los consumidores tengan un control más directo sobre los pagos recurrentes y puedan terminar una relación comercial sin enfrentar pasos adicionales. Para las empresas, la entrada en vigor implica revisar sus formularios, plataformas digitales y canales de atención al cliente.
