El Senado volverá a tener una semana sin demasiada actividad ni previsión de sesión en el corto plazo. Por ello, el oficialismo libertario, que comanda Patricia Bullrich, aprovechará a reunirse mañana -y no hoy, como estaba previsto– para limar asperezas y encarar el último mes y medio del período ordinario, que finaliza 30 de noviembre próximo.
La agenda marca, por ahora, tres eventos hasta el jueves, más un encuentro de la comisión -jugosa- que administra la Biblioteca del Congreso, siempre una fuente de inspiración y novedades más bien alejadas de lo legislativo. Hay personas nerviosas por el futuro de la misma -gremios incluidos- y, sobre todo, por picardías del pasado.
El punto más importante para el mileísmo en cuanto a lo parlamentario será lograr un dictamen del Tratado de Cooperación en Materia de Patentes o Patent Cooperation Treaty (PCT) que la Argentina firmó en el siglo pasado y que el Senado aprobó en 1998 -no pierde vigencia el trámite-, pero que Diputados recién votó en agosto pasado. Al haber modificado el texto -se hizo reserva del capítulo II-, el tema volvió en segunda revisión a la Cámara alta, donde libertarios tratarán de firmar un despacho con un plenario de las comisiones de Relaciones Exteriores; y de Industria pasado mañana, desde las 14.
El convenio en cuestión permite a inventores y empresas presentar una única solicitud internacional de patente, lo que simplifica la búsqueda de resguardo legal en múltiples jurisdicciones. La solicitud bajo el PCT surte el mismo efecto jurídico que si se hubiera impulsado una solicitud en cada uno de los 158 Estados miembros adheridos.
La adhesión al PCT es uno de los requisitos del acuerdo comercial firmado entre Argentina y Estados Unidos. Pero también figura entre los compromisos asumidos en el marco de los acuerdos entre el Mercosur y la Unión Europea y entre el Mercosur y EFTA (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza).

El Gobierno intentó acelerar el convenio original en Diputados, aunque se cruzó con la postura de los laboratorios y, antes de votarlo, se dejó “en reserva” el capítulo II del tratado, el cual implica que una patente registrada tenga vigencia por 20 años en todos los países miembros.
Desde el sector advirtieron en su momento sobre la proliferación de “Evergreening” (Reverdecimiento), una práctica de los laboratorios multinacionales que podrían utilizar el examen preliminar internacional del Capítulo II para empujar cambios menores o modificaciones secundarias en medicamentos ya existentes (sin aportar mejoras terapéuticas reales) para extender de forma artificial un eventual monopolio y bloquear la competencia.
Por otro lado, señalaron que el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) perdería soberanía, debido a que los informes y dictámenes preliminares emitidos por oficinas de patentes extranjeras o agencias internacionales debilitarían y condicionarían su autoridad. Al aterrizar en el recinto, la iniciativa obtuvo 147 votos a favor y 93 en contra, con un debate que estuvo marcado por las críticas de la oposición, que alertó sobre posibles riesgos para la soberanía nacional en materia sanitaria y científica.
La cumbre de libertarios tiene otro objetivo, además de cerrar un consenso par modificar la ley de salud mental. Es complejo desde lo político y, más aún, por lo humano: limar asperezas. Las internas en la Casa Rosada suelen trasladarse al Congreso, con legisladores que prefieren gastar toda la energía en congraciarse con Balcarce 50 que sacar leyes. Otros, en tanto, entraron en una fase más penosa: instaurar versiones distintas sobre lo que piensan y dicen los integrantes de dicho bloque. En varios casos, con mentiras. Un senador que ingresó el año pasado ya se compró todos los boletos de esa función.
Por otro lado, el oficialismo deberá revisar el reordenamiento de la comisión de Acuerdos, tras la muerte del titular de la misma, el riojano Juan Carlos Pagotto, que respondía a Martín y “Lule” Menem y, por ende, a la secretaria general de Presidencia, Karina Milei. La ansiedad de llamados de la libertaria neuquina Nadia Márquez generó un profundo malestar y desagrado en sectores dialoguistas, que vaciaron la audiencia pública de días atrás. No obstante, le corresponde al Ejecutivo el comando de este Cuerpo, por donde pasan los pliegos judiciales -Corte incluida-, más ascensos diplomáticos y militares.
