Sospechas y denuncias en medio de la interna por la privatización de la única minera argentina que produce carbón

La locomotora de YCRT descarriló con tres vagones y cerca de 600 toneladas de carbón en un tramo cercano a la estación Ingeniero Capa, en Santa Cruz

La única locomotora en funcionamiento de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT) descarriló este jueves con tres vagones y cerca de 600 toneladas de carbón mientras cubría el trayecto entre Río Turbio y Punta Loyola, en la provincia de Santa Cruz. El episodio, que no dejó heridos de gravedad, derivó en una sospecha de sabotaje por parte del gobierno provincial y ocurre en medio de un proceso de privatización de la compañía estatal que todavía no logró avanzar. YCRT es la empresa que explota el yacimiento de carbón de Río Turbio y genera energía eléctrica para la provincia. Fue creada en 1958, bajo el nombre de Yacimientos Carboníferos Fiscales, y atravesó un primer intento de privatización en 1993 que terminó revertido en 2002, cuando el Estado nacional volvió a tomar su control. Desde entonces, la compañía arrastra un historial deficitario y figura, desde 2024, entre las empresas “sujetas a privatización” por la Ley Bases que promulgó el Gobierno.

YCRT presentará una denuncia penal ante el Juzgado Federal de Río Gallegos y solicitará un peritaje a la CNRT para establecer qué ocurrió

Sin embargo, el proceso de transformación societaria sigue sin resolverse: aunque el Gobierno nacional dispuso su conversión en sociedad anónima a comienzos de este año, bajo la nueva denominación de Carboeléctrica Río Turbio, el esquema de incorporación de capital privado todavía no se definió.

El accidente ocurrió en una zona de difícil acceso

El descarrilamiento se produjo en las inmediaciones de la estación Ingeniero Capa, en un sector de acceso restringido y de difícil ingreso vehicular, ubicado a unos 100 kilómetros tanto de Río Gallegos como de Río Turbio. Los dos trabajadores que viajaban en la formación resultaron ilesos y fueron dados de alta tras permanecer algunas horas en observación.

El accidente ocurrió en una zona de difícil acceso, ubicada a cien kilómetros tanto de Río Gallegos como de Río Turbio

Lo que en un primer momento se interpretó como una falla técnica derivó, horas después, en una sospecha de sabotaje. Según relató a Infobae el interventor de YCRT, Pablo Gordillo, el equipo de vías y obras que llegó al lugar poco después del incidente constató que la vía no presentaba roturas ni aperturas que pudieran explicar la caída de la locomotora. “Lo que fuimos descartando era problemas en la vía o problemas con la locomotora o con los conductores”, explicó el funcionario.

El conductor había reportado que la vía “se abrió” en el momento del accidente. Sin embargo, la revisión posterior en el terreno contradijo esa versión. “La vía no se había abierto en ningún lado. O sea, la vía estaba completa, no se cortó ni se rompió en ningún lado para generar el descarrilamiento”, señaló Gordillo.

Según comentó el funcionario, unos veinte metros del punto donde cayó la locomotora, los técnicos hallaron un artefacto de material ferroviario en desuso que no debía estar sobre las vías. “Ese artefacto no estaba arriba de la locomotora, nunca pudo haber estado en la vía, porque es algo que se usó en otro tiempo”, precisó y remarcó que, por su antigüedad y sus características, el objeto no pudo llegar al lugar por casualidad ni desprenderse de la propia formación.

“Lo que constatan es que deliberadamente alguien lo puso ahí. Y es alguien que conoce, sabe que eso provoca un descarrilamiento, porque lo puso de una manera intencional para que el tren se corra y se mueva”, afirmó Gordillo en declaraciones a este medio. El funcionario destacó además que la formación había circulado por esa misma zona en cinco oportunidades durante las pruebas previas a su puesta en marcha, y que el tramo había sido revisado apenas cuatro o cinco días antes del accidente.

Técnicos de YCRT hallaron un artefacto de material ferroviario en desuso a veinte metros del punto donde cayó la formación

El gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, fue el primero en hacer pública la hipótesis del sabotaje, a través de un mensaje difundido en sus redes sociales. “Ante esta situación no podemos descartar ninguna hipótesis. Hay que determinar cómo llegó ese elemento hasta allí, qué responsabilidad tuvo en el descarrilamiento y, fundamentalmente, si existió algún tipo de intervención deliberada”, escribió el mandatario, quien anunció que YCRT presentará una denuncia penal ante el Juzgado Federal de Río Gallegos y solicitará un peritaje a la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) para establecer técnicamente qué ocurrió.

Hasta el momento no existe ninguna conclusión pericial que confirme el sabotaje: se trata de una hipótesis bajo investigación.

La parálisis del servicio afecta un contrato de 210.000 toneladas

El impacto del accidente en términos operativos y económicos para la compañía es considerable. La locomotora, identificada como unidad 005, había estado detenida durante seis meses antes de ser puesta a punto, y su inhabilitación paraliza el transporte de carbón por un período estimado de tres a cuatro meses.

YCRT tiene vigente un contrato por 210.000 toneladas de carbón, equivalente a unos 30 viajes desde Río Turbio hasta el punto de embarque, y Gordillo estimó que la pérdida asociada a la interrupción ronda los USD 10 millones. “Me pararon todo”, resumió el interventor.

La única locomotora operativa de YCRT quedó fuera de servicio tras el descarrilamiento, lo que paraliza el transporte de carbón por hasta cuatro meses

El descarrilamiento ocurre en un escenario de tensión interna vinculado al proceso de privatización de la empresa. Gordillo explicó que el proceso depende de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, a cargo de Diego Chaher, mientras que el funcionario tiene la instrucción de mantener activa la compañía hasta que se incorpore capital privado.

La empresa cuenta con 1978 empleados y es financiada en un 92% por el Estado nacional. A diferencia de otras compañías estatales, YCRT no recibió hasta el momento habilitación para instrumentar retiros voluntarios ni mecanismos de reducción de personal. Según Gordillo, ese tipo de definiciones corresponde al Estado a través de mecanismos de oferta pública, siguiendo un esquema similar al utilizado en otros procesos de privatización en marcha.

Deja un comentario