Wyatt Trujillo: el boxeador guatemalteco invicto que construye su camino al título mundial desde un garaje en Mixco

El boxeador guatemalteco, Wyatt Trujillo, entrena en un gimnasio acondicionado en el garaje de su casa en Mixco con la meta de llegar a ser campeón mundial de peso supermediano. (Cortesía para Infobae América)

Wyatt Trujillo, boxeador guatemalteco de 23 años e invicto en el profesionalismo, persigue el objetivo de convertirse en campeón mundial desde un gimnasio improvisado en el garaje de su casa en Mixco. Compite en la división supermediana, de 168 libras, y sostiene que su carrera nació de una tradición familiar que lo acompañó desde la infancia. Nacido en Jutiapa y radicado desde hace años en Mixco, Wyatt Denzel Trujillo Barillas creció entre veladas de boxeo vistas en familia, conversaciones sobre peleas y el ejemplo de su padre, quien también practicó este deporte. Ese entorno definió una vocación que, con el tiempo, se transformó en una rutina de dos entrenamientos diarios, restricciones alimentarias y metas internacionales. “Yo quiero eso, yo quiero ser boxeador profesional algún día”, recordó Trujillo en una entrevista con Infobae al describir aquellos fines de semana en los que su familia se reunía para comer y mirar combates. “Y gracias a Dios, acá estoy”.El boxeo estuvo presente en su casa desde la infancia El interés de Trujillo por el ring apareció cuando tenía siete u ocho años. En ese momento acompañaba a sus hermanos mayores, que también practicaban boxeo, aunque todavía no podía entregarse de lleno a la actividad por los estudios. La decisión firme llegó más tarde, a los 16 o 17 años, cuando retomó los entrenamientos y ya no se apartó del deporte. “Desde muy pequeño, desde más o menos unos siete u ocho años, yo ya sabía que lo que quería era practicar este deporte y dedicarme a este deporte”, explicó. La primera vez que se puso los guantes confirmó esa intuición: “Me sentí contento, sentí como que estaba en el lugar donde quería estar”. Su padre ocupa un lugar central en ese recorrido. Además de ser su inspiración desde niño, hoy es su mánager y participa en las decisiones de su carrera profesional. Trujillo lo menciona como una figura de respaldo permanente, tanto en los inicios como en los momentos más exigentes de la preparación.El púgil también se distingue fuera del cuadrilátero por una forma de trato que conserva incluso durante las entrevistas: prefiere dirigirse a los demás de usted. En sus respuestas aparecen de manera recurrente expresiones de respeto hacia su familia, sus rivales y las personas que lo han acompañado en el proceso. Un ring armado en el garaje y una carrera construida en familia Antes de competir en escenarios profesionales, Wyatt Trujillo entrenó con recursos limitados en el patio de su vivienda. Su padre le regaló un costal, vendas y un par de guantes. Ese fue el equipo con el que inició una etapa que se extendió durante cerca de dos años y que coincidió, además, con las restricciones de la pandemia de COVID-19. “Empecé así en mi casa y entrenando en el patio de mi casa y con lo que podía, con lo que tenía, con lo que estaba a la mano en ese momento”, relató. Después de ganar un campeonato nacional, fue convocado a la Selección Nacional de Guatemala, donde participó en competencias de boxeo amateur y recibió apoyo económico y logístico de la federación.

El paso al profesionalismo modificó esa estructura. Según contó, los resultados obtenidos desde entonces responden al trabajo de su entorno más cercano.

La mayor exigencia de su carrera profesional reside en el estricto régimen de alimentación e hidratación para dar el peso en las 168 libras. (Cortesía para Infobae América)

“Ya el boxeo profesional es aparte. Y entonces ahí sí ya todos los logros en el boxeo profesional son solo méritos de mi familia y sobre todo para Dios”, manifestó mientras buscaba con la mirada a su padre.

En el garaje de su residencia, la familia armó un gimnasio con un ring improvisado, costales y máquinas para ejercicios de fuerza.

“No nos falta nada, pero tampoco es que tengamos máquinas e implementos de sobra”, señaló. Allí comparte las sesiones técnicas con otros boxeadores y prepara cada combate.

Dejó la universidad para concentrarse en el deporte

La apuesta de Trujillo por el boxeo también implicó dejar de lado la universidad para concentrarse exclusivamente en el deporte.

La decisión respondió a las exigencias de una actividad que demanda jornadas extensas, preparación física, trabajo técnico, control de peso y recuperación después de cada pelea.

Su rutina contempla dos sesiones diarias de lunes a sábado. En una de las etapas de entrenamiento se levanta a las 4:30 para correr desde las 5:00 en una pista de atletismo, una elección que busca evitar el tráfico de la Ciudad de Guatemala y ampliar el margen de descanso antes de la segunda práctica. Cada turno dura alrededor de dos horas y media.

La rutina del deportista contempla dos sesiones diarias de entrenamiento entre lunes y sábado para mantener su rendimiento óptimo. (Cortesía para Infobae América)

La jornada del mediodía está dedicada a lo técnico y táctico: costal, sombra, manoplas, guantes y sparring. Trujillo adapta horarios e intensidad según la cercanía de una pelea.

Cuando debe bajar de peso, los entrenamientos se hacen más cortos e intensos, con el objetivo de sostener la explosividad sin llegar desgastado al combate.

El sacrificio mayor está fuera del ring y su gusto por los pasteles

Para el guatemalteco, los golpes no constituyen la parte más dura de su oficio. La dificultad mayor aparece en el descenso de peso para competir en las 168 libras, una categoría en la que busca aprovechar su estatura y alcance frente a sus oponentes.

“Bajar de peso, porque yo peleo en una categoría en la que sí me toca rebajar bastante de peso”, respondió cuando le preguntaron por el desafío más complejo de su carrera.

Durante ese período restringe el azúcar y los carbohidratos, pese a que admite su gusto por los postres y los pastelitos. “Esa es una de las partes más complicadas, porque me gustan mucho los pasteles”, reconoció con una sonrisa juguetona, como la de un niño frente a una bolsa de golosinas.

En los días previos a una pelea, la dieta se vuelve más severa y puede quedar limitada a proteínas como carnes y huevos. “Llega un momento en la bajada de peso en donde ya tengo que aguantar sed, tengo que aguantar hambre”, sostuvo. “Es el precio a pagar”.

El púgil prefiere no utilizar medicamentos antiinflamatorios y confía en el descanso y la nutrición para la recuperación posterior a cada combate. (Cortesía para Infobae América)

Trujillo explicó que, durante la pelea, la adrenalina atenúa gran parte de los impactos. Las molestias aparecen al bajar del ring, cuando el cuerpo se enfría.

Su recuperación suele demorar entre cinco días y una semana, sin medicamentos antiinflamatorios: prefiere descansar, hidratarse y alimentarse bien.

Un invicto y el deseo de llegar al Salón de la Fama

Con un récord profesional de 18 victorias, 14 por nocaut y ninguna derrota, Trujillo acumula títulos internacionales y se proyecta en la categoría Súper Mediana. En una pelea anterior llegó a tocar la lona por primera vez, pero logró recuperarse y ganar el combate.

“Me levanté, me sacudí el polvo, como dicen, metafóricamente hablando, y seguí adelante”, recordó. Para él, las situaciones inesperadas revelan la capacidad de reacción de un deportista: “En ese momento es donde de verdad se ve de qué está hecho una persona”.

Trujillo abandonó sus estudios universitarios para dedicarse por completo al control de peso, la preparación física y las exigencias del cuadrilátero. (Cortesía para Infobae América)

Su aspiración trasciende la conquista de un cinturón. “Ser campeón mundial y que mi nombre quede en el Salón de la Fama del boxeo”, afirmó al definir la meta que guía sus entrenamientos. Antes, quiere cumplir con cada preparación, defender su invicto y llevar la bandera de Guatemala a los principales escenarios del boxeo.

Defenderá su título

El sábado 31 de octubre, el guatemalteco realizará una importante pelea donde defenderá su título contra el mexicano Eduardo “Alacrán” Moguel. El encuentro se llevará a cabo en el Parque de la Industria, zona 9 de la Ciudad de Guatemala.

Mientras que en diciembre buscará el cinturón mundial de la World Boxing Federation (WBF) al enfrentarse contra el costarricense Efraín Ureña, con el que conseguiría su primer título absoluto a nivel mundial en la categoría de peso Súper Mediano.

El próximo 4 de diciembre peleará Wyatt Trujillo contra el costarricense Efraín Ureña. (Cortesía para Infobae América)

“Creo que van a ser peleas muy interesantes debido a que ambos boxeadores son zurdos y yo soy derecho… cuando se enfrenta un derecho contra un zurdo hay diferencias de estilos. A veces la pelea se complica un poco más para cualquiera de los dos”, manifestó a Infobae emocionado por los encuentros.

El encuentro toma relevancia, porque será la primera vez que un título mundial de la WBF será disputado en Guatemala, siendo Trujillo el retador del encuentro.