
El redactor jefe del medio independiente ruso Nóvaya Gazeta fue detenido tras un allanamiento en su domicilio, informó el jueves el periódico, clasificado por las autoridades rusas como “agente del extranjero”.
“Serguéi Sokolov fue trasladado al Comité de Investigación (organismo judicial ruso) tras el allanamiento de su domicilio”, informó Nóvaya Gazeta en Telegram.
Según este periódico, referente histórico de la prensa independiente en Rusia, la redacción perdió contacto con Sokolov alrededor del mediodía del jueves, “justo antes de una reunión editorial que debía presidir”.
Un abogado se encuentra en camino para asistir a Sokolov, precisó también el medio.
Nóvaya Gazeta ha estado con frecuencia en la mira de las autoridades debido a sus investigaciones sobre violaciones de los derechos humanos.
Las oficinas de la redacción fueron allanadas en abril y uno de sus periodistas, Oleg Rolduguin, fue arrestado.
Serguéi Sokolov ya había sido detenido en 2024 y procesado por “desacreditar a las Fuerzas Armadas” a raíz de un artículo, denunció entonces la ONG Reporteros Sin Fronteras.

La redacción y las actividades de este medio se redujeron tras la introducción de la censura militar al comienzo de la ofensiva rusa a gran escala en Ucrania, en febrero de 2022. Sin embargo, Nóvaya Gazeta continúa existiendo, principalmente en internet.
La clasificación como “agente del extranjero” impuesta por las autoridades rusas obliga a cumplir estrictas exigencias administrativas y el Kremlin la utiliza para reprimir a sus críticos.
Entretanto, la famosa periodista de investigación rusa Anna Politkóvskaya fue asesinada hace 20 años, aniversario que coincide este miércoles como entonces con el cumpleaños del presidente ruso, Vladímir Putin.
Su hija Vera, que se exilió por motivos de seguridad en un país europeo, comentó a Radio Liberty que la situación en Rusia es “aún más oscura” de lo que su madre predijo cuando trabajaba en el periódico Nóvaya Gazeta.
Politkóvskaya, el mayor símbolo de la prensa libre en este país, fue asesinada en el portal de su domicilio el 7 de octubre de 2006, crimen cometido y organizado por un grupo de chechenos, según estableció la justicia rusa.
Con todo, los tribunales nunca identificaron al autor intelectual del crimen. La familia, los abogados y los colegas de Politkóvskaya responsabilizan al líder chechén, Ramzán Kadírov, de estar implicado en la muerte de la periodista.
Un policía condenado por coordinar dicho asesinato, Serguéi Jadzhikurbánov, fue liberado en 2022 para combatir en Ucrania. En 2014, la Justicia lo condenó a él a 20 años y a cadena perpetua a Rustám Majmúdov, autor material del asesinato.

El asesinato de Politkóvskaya, que nació en Nueva York en 1958, fue perpetrado cuando la periodista preparaba un artículo sobre las torturas sistemáticas en Chechenia, que fue publicado por sus compañeros cinco días después de su muerte.
En una de sus últimas entrevistas concedida dos días antes de morir, Politkóvskaya describió como “el Stalin de nuestros tiempos” a Kadírov, quien a su vez tachó a la reportera de “enemiga del pueblo chechén”.
El presidente ruso, Vladímir Putin, al que la periodista criticó duramente en sus artículos y libros, aseguró que su muerte le había hecho más daño al Estado ruso que sus artículos.
La libertad de prensa en Rusia se ha deteriorado notablemente en los últimos 20 años, pero especialmente desde el comienzo de la guerra en Ucrania, lustro en el que han desaparecido todos los medios independientes, ya que cualquier crítica a Putin o a la contienda acarrea largas penas de cárcel.
La placa conmemorativa en el portal del domicilio de Politkóvskaya en Moscú que recuerda su asesinado fue retirada y destruida en varias ocasiones a principios de este año.
Con todo, el director de Nóvaya Gazeta, Dmitri Murátov, cuyo rotativo no puede trabajar libremente en este país, fue galardonado en 2021 con el Nobel de la Paz, premio que utiliza para exigir la liberación de los más de mil presos políticos que hay en Rusia.
(Con información de AFP y EFE)
