
El régimen de Nicaragua concedió un beneficio que permitió recuperar la libertad a Jason Telémaco Ingram Oporta, exseleccionado nacional de fútbol condenado a dos años de prisión por provocar un accidente de tránsito mientras conducía en estado de ebriedad, informó el diario La Prensa.
Ingram fue declarado culpable por un accidente ocurrido el 9 de marzo de 2026, en el kilómetro 13.5 de la carretera a Masaya. De acuerdo con la información publicada por el medio nicaragüense, el entonces jugador de la UNAN-Managua, en la Liga Primera, irrespetó la luz roja de un semáforo e impactó contra otro vehículo.
La colisión causó lesiones graves a Julio Francisco Jiménez Zúñiga, quien quedó en estado vegetativo, según denunciaron sus familiares. El deportista conducía una camioneta Mitsubishi Outlander y registraba 1,08 gramos de alcohol por litro de sangre, una cantidad superior al límite de 0.50 gramos permitido por la legislación nicaragüense.
En el accidente también resultó afectada Ana Lucía Campos Zepeda, quien viajaba como acompañante de Ingram y sufrió fracturas en las manos.

El exfutbolista fue detenido y admitió su responsabilidad ante una jueza. La Fiscalía había solicitado una pena de tres años de prisión y la suspensión de su licencia de conducir. Sin embargo, recibió una condena de dos años de cárcel por el delito de lesiones imprudentes.
La sentencia también ordenó notificar a la Dirección de Seguridad de Tránsito Nacional para que procediera con la inhabilitación de Ingram para conducir vehículos. Esa disposición consta en un acta judicial emitida el 27 de marzo.
De acuerdo con La Prensa, a pesar de la condena, Ingram solo permaneció cuatro meses en prisión. Según un acta presentada ante la Oficina de Recepción y Distribución de Causas y Escritos (Ordice) del Complejo Judicial Central de Managua, el exjugador habría recuperado la libertad el pasado 24 de julio.
La Prensa señaló que el documento no precisa la fecha exacta en la que se le concedió el beneficio ni la figura jurídica utilizada. El acta únicamente establece que el exseleccionado nacional ya no permanecía en prisión.

Ingram, de 28 años, se formó en el Real Estelí y debutó en la Liga Primera con el Juventus. Posteriormente pasó al fútbol internacional y jugó para el Santos de Guápiles y Guanacasteca, en Costa Rica. En el Clausura 2023 rescindió su contrato con este último club por problemas relacionados con el consumo de alcohol.
Antes de llegar a la UNAN-Managua, regresó al Diriangén, donde también salió del equipo por motivos similares, según la información publicada por La Prensa. Después fue enviado a préstamo al conjunto universitario, en el que militaba cuando ocurrió el accidente.
El defensor integró las selecciones nacionales Sub-17, Sub-20, Sub-21, Sub-23 y la Selección Nacional Mayor, con la que debutó en 2020. También participó en siete partidos con la selección absoluta, incluido un encuentro de las eliminatorias para el Mundial de Qatar 2022.
Aunque fue considerado un jugador con condiciones para continuar en el combinado nacional, el entonces entrenador Fantasma Figueroa dejó de convocarlo por problemas vinculados con su comportamiento y el consumo de alcohol. En su carrera profesional disputó 81 partidos entre los clubes en los que militó.
