Familiares, amigos y ciudadanos entre aplausos, claveles rojos y la canción Pedro Navaja, despidieron este martes a Juan Francisco Solórzano Foppa en el Cementerio Los Parques, en la zona 8 de Mixco, tras el asesinato del exfiscal y exsuperintendente de la Superintendencia de Administración Tributaria durante un ataque armado ocurrido mientras entrenaba a un equipo de fútbol.
El féretro ingresó al camposanto entre muestras de afecto y reconocimientos a la trayectoria profesional del exfuncionario.
Su madre, Silvia Solórzano Foppa, tomó la palabra durante el acto protocolario y recordó la historia de violencia, exilio y defensa de los derechos humanos que atravesó a su familia durante décadas.
Solórzano Foppa murió asesinado a los 43 años el sábado 17 de octubre en el complejo deportivo Campo Marte, ubicado en la zona 5 capitalina. En el ataque también murió Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro, identificado por las autoridades como víctima colateral, y al menos tres personas resultaron heridas.
La Policía Nacional Civil detuvo inicialmente a dos hermanos señalados como responsables del hecho. Sin embargo, el Ministerio Público estableció que no existían pruebas suficientes para vincularlos con el ataque y un juez ordenó su liberación.
La investigación policial apunta posteriormente a la intervención de una estructura criminal organizada. El exfiscal contaba con protección estatal desde 2010, debido a las amenazas que había recibido por su trabajo en investigaciones anticorrupción.
La historia familiar entre Nicaragua, el exilio y los derechos humanos
Durante la despedida, Silvia Solórzano Foppa relató que su hijo nació en Nicaragua, cuando ella participaba en la guerrilla armada. “El ombligo” de Juan Francisco quedó enterrado en ese país, recordó al describir los orígenes de una familia marcada por los desplazamientos y la lucha política.
La madre del exfiscal explicó que su padre, abuelo de Juan Francisco, quien era sacerdote, murió por una enfermedad. Su madre- la abuela- fue enterrada fuera de su tierra, mientras que los cinco hermanos, incluida ella, combatieron en distintos frentes vinculados a la defensa de los derechos humanos.
Juan Francisco Solórzano Foppa llegó a Guatemala durante la adolescencia, luego de haber cursado sus estudios básicos en otro país. Para su madre, esa experiencia personal y familiar influyó en la decisión que tomó más tarde de estudiar derecho y dedicarse a la búsqueda de justicia.
“Definitivamente traía ya una energía, una decisión, una herencia”, afirmó Silvia Solórzano Foppa ante los asistentes. La mujer sostuvo que el recorrido de su hijo estuvo definido por las vivencias de una familia que enfrentó la violencia y el exilio en distintos momentos.
La madre describió al exsuperintendente como quien mejor encarnó esa herencia. “Venimos, pues, como se dijo, es un linaje heredado y Juan Francisco nos ha representado con letras mayúsculas”, expresó durante su discurso.
También mencionó a otros integrantes de la familia que mantuvieron ese camino, entre ellos su hermano Julio, vinculado al trabajo por los derechos humanos. Su intervención incluyó un llamado a que las nuevas generaciones continúen esa tarea.
“Nos corresponde pasarle la estafeta a las nuevas generaciones, falta mucho por hacer, mucho camino por abrir para nuestro país, para nuestro pueblo”, dijo. El mensaje estuvo dirigido a sostener la lucha colectiva por la justicia y el bienestar social frente a los desafíos que enfrenta Guatemala.

El homenaje en el Parque Central y los rituales mayas
Antes de llegar al Cementerio Los Parques, el féretro fue trasladado en un camión de los Bomberos Voluntarios hasta la plaza del Parque Central, en la zona 1 de la capital. Luego, el cortejo se dirigió hacia la Plaza de las Niñas, donde se realizó un homenaje de cuerpo presente.
Dirigentes mayas ofrecieron rituales y palabras en memoria de Solórzano Foppa. El reconocimiento estuvo centrado en su labor vinculada a la búsqueda de justicia y en su trayectoria dentro de instituciones públicas.
Silvia Solórzano Foppa destacó la presencia de autoridades mayas durante el funeral y la relacionó con los cambios alcanzados en el país desde la firma de los Acuerdos de Paz. Según sostuvo, tres décadas atrás una ceremonia de esas características no habría podido desarrollarse sin riesgos para quienes participaran.
“Tenían que estar escondidos en las montañas. O sea que sí hemos avanzado, sí hemos conquistado, pero falta mucho por hacer”, afirmó. Para la madre del exfiscal, la participación pública de representantes mayas reflejó avances democráticos, aunque persistieran tareas pendientes.
Solórzano Foppa había participado en investigaciones anticorrupción, entre ellas el caso La Línea. Esa pesquisa derivó en 2015 en la renuncia y el encarcelamiento del entonces presidente, Otto Pérez Molina.
