La “Asesina del bikini”: La joven que burló a la policía y sigue prófuga tras cometer un brutal crimen en Costa Rica

Marc Walter Fleming, empresario estadounidense radicado en Costa Rica, fue encontrado sin vida el 27 de septiembre de 2026 en su apartamento de Playas del Coco, Guanacaste.

Una figura enigmática, una huida calculada y un crimen atroz en el Pacífico costarricense mantienen en vilo a las autoridades judiciales. Con apenas 22 años, la principal sospechosa de un violento homicidio ha logrado evadir a la justicia tras un operativo que pretendía capturarla en San José.

Su caso, envuelto en un aura de misterio y frialdad, atrae la atención pública no solo por la crudeza del acto, sino por la audacia con la que ella y su cómplice escaparon dejando un rastro de transacciones bancarias a su paso.

El 27 de setiembre, la tranquilidad de Playas del Coco, en Guanacaste, se vio sacudida por el hallazgo del cuerpo sin vida de Marc Fleming, un ciudadano estadounidense de 72 años que residía en la zona.

Según las investigaciones preliminares, el extranjero fue asesinado en el interior de su apartamento. El arma utilizada reflejó una violencia desmedida: el vaso de una licuadora con el que le arrebataron la vida la tarde de ese mismo día.

Las cámaras de seguridad del complejo habitacional donde vivía Fleming captaron imágenes cruciales para la investigación. En los videos se observa a la principal sospechosa saliendo del edificio visiblemente agitada.

Detrás del apodo – bikini killer o asesinada del bikini- se encuentra una joven identificada con los apellido Ortiz, de tan solo 22 años. Aunque el homicidio ocurrió en las playas exclusivas de Guanacaste, la base de operaciones y residencia habitual de Ortiz se localiza en el sector de La Capri y San Miguel de Desamparados, en la capital costarricense.

Esta zona popular de San José se convirtió en el epicentro de los operativos de búsqueda desplegados por los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

De acuerdo con los informes del OIJ, Ortiz no actuaba sola ni de manera improvisada. Junto a su red de apoyo, frecuentaba zonas turísticas de alto perfil en la provincia de Guanacaste con un objetivo específico: contactar a ciudadanos extranjeros.

Bajo la fachada de ofrecer servicios de compañía o citas íntimas, el grupo buscaba ganarse la confianza de las víctimas para posteriormente asaltarlas y despojarlas de sus pertenencias.

El rastro del dinero: La fuga de Guanacaste a San José

Tras el asesinato de Fleming, Ortiz emprendió la huida junto a su presunta cómplice, identificada como Roxana Zeledón Abarca. Sin embargo, en su trayecto desde la costa hasta San José, ambas cometieron una serie de errores estratégicos que permitieron a las autoridades reconstruir su ruta exacta.

Durante el viaje, hicieron uso continuo de las tarjetas de crédito robadas a la víctima, dejando una huella financiera y digital que los agentes judiciales siguieron paso a paso:

  1. Playas del Coco: La primera transacción con las tarjetas de la víctima se registró en un comercio local pocas horas después de consumarse el homicidio.
  2. Playa Flamingo: Las sospechosas realizaron paradas en locales comerciales de este sector costero con el fin de comprar alimentos y abastecerse para el camino.
  3. Abangares: Antes de ingresar al Valle Central, el sistema bancario registró el último movimiento con las tarjetas en un establecimiento de este cantón guanacasteco.

El OIJ procedió a revisar las cámaras de seguridad internas de cada uno de los comercios donde se pasaron las tarjetas. En las imágenes, ambas mujeres aparecen juntas realizando compras con total normalidad. En dicho material audiovisual no solo confirmó la identidad de Zeledón Abarca como la conductora del vehículo liviano utilizado para la fuga, sino que también permitió ubicar la vivienda en Desamparados donde se refugiaron temporalmente.

Un día posterior al crimen, las fuerzas policiales ejecutaron un allanamiento en la casa de Desamparados con la intención de arrestar a las sospechosas. No obstante, Ortiz logró evadir el cerco policial a tiempo.

Actualmente, las autoridades judiciales manejan como principal hipótesis que la joven de 22 años logró cruzar la frontera norte hacia Nicaragua. Se presume que utilizó un “punto ciego” o paso fronterizo ilegal para evitar los controles migratorios y eludir las alertas de búsqueda emitidas en su contra. Mientras las investigaciones continúan, “La asesina del bikini” sigue prófuga de la justicia, convertida en el centro de una cacería internacional.