La auditora Mónica Almada, una de las representantes del oficialismo en la Auditoría General de la Nación (AGN), habló del informe sobre las operaciones de oro del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y defendió la gestión de Santiago Bausili, al que calificó como “un gran profesional y una persona honorable”. Almada, en diálogo con el periodista Eduardo Feinman en Radio Mitre, aseguró que firmó en disidencia el párrafo que señalaba una pérdida de USD 1.023 millones en coberturas con derivados y cuestionó tanto el contenido del señalamiento como la forma en que fue incorporado al dictamen. Según su relato, el dictamen sobre el que se venía trabajando calificaba los estados contables del BCRA correspondientes a 2025 como aprobados sin salvedades —la máxima calificación posible—, en línea con lo que había dictaminado la auditora externa Price Waterhouse en abril. El quiebre llegó horas antes de la votación. “La noche anterior introducen una última versión con estas consideraciones respecto de la pérdida de oro. Nos encontramos al día siguiente con esta última versión”, describió. La auditora atribuyó la incorporación del párrafo al equipo del auditor Juan Ignacio Forlón, vinculado al kirchnerismo. “Creo que el equipo del doctor Forlón es un equipo más ideológico”, indicó. Junto a los auditores propuestos por La Libertad Avanza y por la Unión Cívica Radical (UCR), Almada firmó una disidencia específica sobre ese punto, por considerar que la información no revestía suficiente relevancia para ser incorporada. El informe fue suscripto por los siete auditores, con esas tres disidencias. En esta línea, fue enfática al rechazar la narrativa que se instaló en medios y dirigentes políticos tras la difusión del informe. “Esto tiene mucho de operación de desgaste para dejarlo a Bausili como un timbero, como un cambista. Y realmente tengo la convicción de que esto no es así”, afirmó. Para respaldar esa postura, recordó que la política de cobertura del oro no es una práctica exclusiva de la actual gestión del BCRA. “Desde 2007 en adelante, todos los gobiernos contrataron instrumentos de ese tipo”, sostuvo. A partir de ese antecedente, rechazó que el costo de los derivados deba interpretarse como una pérdida en sentido estricto. “No es perder plata. Es como cuando hablamos de las commodities. El oro también depende de múltiples factores”, explicó, y recurrió a la analogía del seguro de auto: quien paga una prima y no tiene un accidente no está perdiendo dinero, sino cubriendo un riesgo.La postura del BCRA La postura de Almada coincide con la del propio BCRA, que respondió al informe con un comunicado en el que presentó un resultado neto positivo de USD 2.505 millones para el ejercicio 2025. La entidad argumentó que las operaciones de derivados no pueden evaluarse de forma aislada, sino en conjunto con la revalorización de la tenencia física de oro, cuyo precio trepó con fuerza durante el año.
“La evaluación correcta de la estrategia exige considerar ambas partes de la operación en forma conjunta y su efecto neto, que en este caso resultó ampliamente positivo”, afirmó el organismo presidido por Santiago Bausili. El Central también señaló que entre 2007 y 2011 los pagos por instrumentos similares representaron, en proporción al valor del metal en cartera, cerca del doble de los desembolsos de 2025, sin que la AGN formulara observaciones en aquel período.
En el tramo más áspero del comunicado, el BCRA sostuvo que “la actual conducción de la AGN se encuentra abocada a desprestigiar a la conducción del BCRA, con fines puramente políticos” y advirtió que ese desvío “socava la institucionalidad” del organismo auditor.
Qué dice el informe de la AGN
El señalamiento de la AGN se enmarca en la auditoría de los estados contables del BCRA al 31 de diciembre de 2025. El organismo concluyó que los balances son razonables en sus aspectos técnicos, pero incorporó un apartado de énfasis sobre el resultado de las operaciones con derivados respaldadas en oro.
De acuerdo con esa auditoría, el BCRA concertó contratos de derivados liquidables en dólares con fines de cobertura, utilizando parte del oro de las reservas como activo subyacente. Cuando el precio del metal trepó durante 2025, la entidad debió honrar esos contratos con pagos en divisas propias. La pérdida se descompone en USD 960 millones de resultado negativo en las operaciones y USD 62,8 millones en primas de opciones.
El presidente de la AGN, Juan Manuel Olmos, sostuvo en Radio Mitre que “nunca se había registrado una pérdida de esta magnitud” en la historia de las auditorías al Banco Central y aclaró que al cierre del ejercicio “ya no existen posiciones u operaciones abiertas por este concepto”.
Olmos también trazó una distinción conceptual entre la revalorización del oro en cartera —una ganancia patrimonial de más de $ 8 billones explicada únicamente por la suba internacional del metal— y el resultado de la operatoria de cobertura. “Una cosa es la revaluación del activo, que es meramente contable, y otra cosa es el resultado de la operatoria realizada con el oro subyacente”, explicó.
Precisó, además, que la tenencia física fue adquirida “no en esta gestión, sino en las de Alfonso Prat-Gay y Mercedes Marcó del Pont”.
El conflicto entre ambas instituciones tiene una segunda derivación. La AGN avanza en paralelo en una auditoría de gestión sobre el traslado de parte del oro de las reservas al exterior, un tema que generó un debate en el Senado semanas atrás. Esa investigación ya fue enviada al BCRA, que debe presentar su descargo. El organismo auditor busca determinar por qué se movió el metal, a qué destino fue enviado y si la operación reportó algún beneficio para la autoridad monetaria.
Bausili ya se había referido al asunto en su exposición ante el Senado, durante el debate por la reforma de la Carta Orgánica del BCRA. Allí aseguró que “todos los movimientos del oro están documentados y están registrados” y explicó que en 2024 se decidió trasladar parte de los lingotes al Bank for International Settlements (BIS), en Suiza, donde siguen depositados. Justificó la operación como el aprovechamiento de una oportunidad de mercado: “A comienzos de 2024 se abrió una ventana para convertir barras de menor aceptación comercial en otras de mejor calidad, a un costo más bajo que el histórico”, afirmó.
Sobre por qué no se difundió esa información en tiempo real, el titular del BCRA argumentó que cierta información se resguarda del mercado para evitar que otros operadores actúen en contra de la entidad, y aclaró que los datos fueron remitidos a los organismos de control y asentados en los estados contables, revisados por auditorías internas, externas y por la propia AGN sin observaciones previas.
