
El arco marino Hōlei se derrumbó en el océano Pacífico después de permanecer durante unos 550 años frente a la costa sur de la Isla Grande de Hawái. La formación, que alcanzaba cerca de 27 metros de altura, era uno de los puntos de referencia del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái, según informó el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos.
El colapso ocurrió entre el 23 y el 28 de septiembre, durante los días en que el parque permaneció cerrado por la tormenta tropical Nolo. Cuando el lugar reabrió al público el lunes 28, el arco ya no estaba. En su lugar quedó un vacío en el borde del acantilado, donde durante siglos las olas del Pacífico habían golpeado la estructura de roca volcánica.
El parque confirmó la desaparición del arco el 1 de octubre mediante un comunicado y fotografías que muestran el contraste entre la formación intacta y el paisaje posterior al derrumbe. La hora exacta del colapso todavía no fue determinada.
El arco Hōlei desapareció durante el cierre por la tormenta tropical Nolo
El personal del parque había visto el arco marino Hōlei en pie el miércoles 23 de septiembre, antes del cierre temporal provocado por las condiciones meteorológicas asociadas a Nolo. Cinco días más tarde, tras la reapertura, la estructura había caído al mar.
La administración del parque difundió en redes sociales imágenes del antes y el después y acompañó la publicación con un mensaje dirigido a quienes visitaban habitualmente el sitio: “Sí, es cierto. Descansa en paz, arco marino Hōlei”.

El derrumbe alteró una de las vistas más reconocidas del tramo final de Chain of Craters Road, una ruta que atraviesa zonas moldeadas por erupciones volcánicas y llega hasta la costa. El arco se encontraba sobre acantilados expuestos de manera permanente al oleaje, en un área remota del parque nacional ubicado en la isla de Hawái.
Aunque el lugar concentraba la atención de visitantes y fotógrafos, las autoridades ya habían advertido que se trataba de una formación temporal. El proceso que dio origen al arco también anticipaba su desaparición: la lava, el mar y la erosión transforman de forma continua esa franja costera.
La formación surgió hace unos 550 años a partir de una colada de lava
El Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos (NPS) explicó que el arco se formó hace alrededor de 550 años, cuando una colada de lava alcanzó el océano desde una erupción de uno de los volcanes de la isla. El material volcánico se acumuló en la costa y quedó expuesto a la acción de las olas.
Con el paso del tiempo, el mar fue desgastando sectores de roca menos resistentes. Esa acción abrió una cavidad en el acantilado y dio lugar a la bóveda que caracterizaba al arco. La estructura llegó a elevarse unos 27 metros sobre el Pacífico.
El Hōlei Sea Arch no era una construcción ni un monumento intervenido. Su apariencia dependía de un equilibrio inestable entre la resistencia de las capas de roca y el desgaste causado por el agua, el viento y los cambios en la superficie del acantilado.
El NPS había señalado previamente que el arco “terminará derrumbándose en el mar” y que otras formaciones podrían aparecer a medida que la línea costera retrocediera hacia el interior. La previsión se cumplió, aunque no existía una fecha estimada para el colapso.

La erosión diferencial explica por qué cayó el arco marino de Hawái
La desaparición del arco está vinculada a la erosión diferencial, el proceso por el cual las rocas más blandas se desgastan a mayor velocidad que las más duras. En los acantilados volcánicos de la costa sur de la Isla Grande, esa diferencia define grietas, cavidades, salientes y arcos naturales.
Las olas no erosionan toda la superficie de la misma manera. El agua penetra en fisuras, arrastra fragmentos de roca y golpea repetidamente las zonas más vulnerables. Con los años, el material que sostenía partes de la bóveda pierde resistencia hasta que la estructura deja de soportar su propio peso.
El derrumbe del Hōlei Sea Arch no implica el fin de la actividad geológica en ese sector. La costa del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái seguirá cambiando por la erosión marina y por la actividad volcánica que caracteriza a la isla más joven del archipiélago hawaiano.
La formación había sido una referencia para quienes recorrían el parque, pero su caída confirma que los paisajes volcánicos no permanecen inmóviles. En esa costa, las estructuras que desaparecen forman parte de un ciclo que también crea nuevas capas de roca, acantilados y cavidades frente al océano.
El parque pidió no acercarse a los bordes de los acantilados
Tras confirmar el derrumbe, las autoridades recordaron a los visitantes la necesidad de mantenerse alejados de las zonas inestables. Los bordes de los acantilados pueden presentar grietas o desprendimientos que no siempre resultan visibles desde los senderos.
El NPS advirtió que acercarse a esos sectores puede poner en riesgo a los turistas y al personal de emergencia que deba intervenir ante un accidente. La recomendación cobra relevancia en una costa donde el oleaje golpea con fuerza y el terreno continúa modificándose.
La imagen más reciente del lugar, tomada el 30 de septiembre, muestra el espacio vacío que dejó la caída del arco. Allí donde se elevaba una bóveda de roca volcánica durante más de cinco siglos, el Pacífico volvió a imponerse sobre el borde del acantilado.
