La UE despliega su estrategia de IA en América Latina en medio de la disputa global con EEUU y China: el rol de Argentina

Clementina XXI, uno de los cien superordenadores más potentes del mundo (Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación)

La Unión Europea eligió la provincia de Córdoba para desplegar uno de los movimientos más concretos de su estrategia tecnológica en América Latina: la semana pasada, mientras Javier Milei brindaba su discurso ante la Asamblea General de la ONU en contra de las regulaciones a las empresas de IA, la Argentina oficializó su integración a la Red UE-ALC de Supercomputación para Inteligencia Artificial, que busca conectar a centros de ambos continentes, potenciar la soberanía digital y minimizar los riesgos. Esta red entra en funcionamiento en medio de la disputa global con EEUU y China por la infraestructura. De manera oficial, la iniciativa busca impulsar investigación conjunta en inteligencia artificial, cambio climático, salud y modelos de lenguaje adaptados a idiomas regionales, y prevé la inversión de tres millones de euros ampliables a seis millones, coordinada por el Barcelona Supercomputing Center (BSC) junto a Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Brasil y Uruguay. Del lado europeo participan España, Portugal, Francia, Italia, Alemania, Eslovenia y Finlandia. El anuncio se inscribe en el Global Gateway, la estrategia europea de inversión en infraestructura lanzada en 2021 como contrapeso al avance de China. Y parte de una premisa: sin capacidad propia de cómputo, los países de la región “dependen de soluciones externas”, en referencia al debate sobre soberanía digital frente a la presencia de China y Estados Unidos en la provisión de infraestructura de inteligencia artificial en América Latina. La semana pasada, ambos países acordaron crear un “canal bilateral de comunicación” para incidentes relacionados con la IA, tras la cumbre entre el presidente estadounidense Donald Trump y el líder chino Xi Jinping.Desde la sede de Bruselas, y ante la consulta de Infobae, funcionarios de la Unión Europea remarcaron que la Alianza Digital UE-ALC plantea “un modelo de transformación digital alternativo, basado en valores comunes”, diferenciado del modelo estadounidense —al que caracterizan como market-driven— y del modelo chino —al que definen como State-driven—. “La Alianza Digital es una asociación digital birregional que impulsa la transformación digital centrada en el ser humano, y apuesta por trabajar en intereses compartidos y promocionar estándares basados en los derechos fundamentales”, agregaron. Unas semanas antes del anuncio en Córdoba, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo que el déficit comercial con China había llegado a un punto de inflexión. “Algunos dicen que el segundo shock chino se avecina, pero ya está aquí”, afirmó en su discurso sobre el Estado de la Unión el 16 de septiembre, con una advertencia sobre la dependencia europea en materias primas críticas —superior al 80% para muchos insumos y al 90% en algunas tierras raras— y un llamado a “usar todas las herramientas a disposición para reequilibrar la relación”. En el mismo discurso, defendió la Ley de Inteligencia Artificial (AI Act), la primera regulación integral del mundo aprobada para establecer un marco legal común y seguro. “Queremos IA con agencia humana. Esta es la esencia del camino europeo”, sostuvo von der Leyen. Este posicionamiento europeo choca, por lo menos en el plano discursivo, con una línea que Javier Milei viene planteando desde enero de este año. En el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente fue categórico: “Lo más responsable que pueden hacer los estados respecto al tema es dejar de fastidiar a quienes están creando un mundo mejor”, y descartó los escenarios de riesgo como “una tontería”. En junio, Milei fue un paso más allá y publicó una columna en el Financial Times proponiendo la creación de “corporaciones no humanas” con responsabilidad limitada que operarían en mercados globales sin sujetarse a marcos nacionales de rendición de cuentas —una propuesta que generó debate legal inmediato y que va mucho más allá de simplemente no regular. El 23 de septiembre, Milei llevó esa postura ante los jefes de Estado reunidos en la ONU y prometió que Argentina no regulará de manera preventiva la inteligencia artificial. “Queremos ser el lugar más competitivo del mundo para desarrollarla, con el compromiso de no regular de manera preventiva”, afirmó. Argentina figura entre los países de la región con menor desarrollo de una regulación específica sobre inteligencia artificial. Aunque existen proyectos legislativos y lineamientos para el uso de estas herramientas en el sector público, el país todavía no cuenta con una ley nacional integral que establezca obligaciones generales para desarrolladores, empresas y organismos estatales. En contraste con Perú, que ya tiene una norma reglamentada, y con Brasil, Chile y Colombia, que avanzan en marcos basados en riesgos, transparencia y supervisión humana, y con las directrices de la Unión Europea, la regulación argentina permanece fragmentada y sin una autoridad específica de aplicación. En términos concretos, la participación en la Red UE-ALC -en un principio hasta 2028- no obliga al país a adoptar ningún reglamento sobre IA. La Secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, Adriana Baravalle, participó del panel sobre la red en el marco de CARLA, junto al embajador de la Unión Europea en Argentina, Erik Høeg, y representantes de centros de supercomputación de América Latina, el Caribe y Europa. Según el comunicado oficial, en el encuentro se analizaron “oportunidades para ampliar la cooperación, fortalecer capacidades tecnológicas y potenciar el uso de infraestructura avanzada para la investigación, la innovación y el desarrollo productivo”. Clementina como nodos de referencia Además de integrar la red, Argentina figura como uno de los nodos centrales del proyecto a través de la supercomputadora argentina, Clementina. Esta integración tiene como antecedente el proyecto RISC2, financiado por la UE entre 2021 y 2023, del que Argentina ya formaba parte.

“Con la creación de la Red de Supercomputo UE-ALC, Argentina manifestó su interés en participar en la nueva Red a través de Clementina XXI. Este interés se formalizó durante el Global Gateway Forum, celebrado en Bruselas en octubre de 2025, con la adopción de la declaración conjunta de interés. La Red de Supercomputo contempla una serie de actividades y paquetes de trabajo”, remarcaron desde Bruselas.

En cuanto al acceso concreto a infraestructura europea, la UE informó a Infobae que los investigadores argentinos deberán participar en una convocatoria abierta —que se publicará en los próximos meses— con criterios objetivos de selección para los casos de uso conjunto. No hay una asignación presupuestaria nacional para cada país: la participación argentina se canalizará a través de actividades como intercambios de movilidad, formación, escuelas de verano y financiamiento de investigadores en proyectos regionales.

Según supo este medio, todas las actividades previstas para la primera etapa de la red están financiadas con el aporte europeo, aunque Brasil se comprometió a destinar ocho millones de euros, equivalentes a 50 millones de reales, para fortalecer la cooperación en computación de alto rendimiento dentro de la región, con Europa y con África, ejecución que permanece suspendida a la espera del resultado de las próximas elecciones.

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