Taiwán realizará diez días de maniobras militares ininterrumpidas en el norte de la isla, incluido el entorno de Taipéi, para entrenar a sus tropas en operaciones de defensa prolongada ante un hipotético ataque de China. El ejercicio Lu Sheng 2 se desarrollará del 14 al 23 de octubre y reunirá a la 269.ª Brigada de Infantería Mecanizada, con base en Taoyuan, y a la 564.ª Brigada Blindada, procedente de Kaohsiung, Según informó el Ministerio de Defensa Nacional taiwanés.
El operativo se extenderá durante 10 días y nueve noches, con actividades continuas las 24 horas. El entrenamiento tendrá como ejes la “resistencia escalonada” y las “operaciones prolongadas”, con el propósito de acercar a las unidades a condiciones de combate en un escenario donde el régimen chino presiona a la isla y sus aliados.
La primera jornada estará dedicada al despliegue. La 564.ª Brigada se desplazará hacia el norte, mientras que la 269.ª organizará la defensa en esa región. Entre el 15 y el 23 de octubre, las tropas realizarán ejercicios de ataque y defensa. Las unidades pondrán a prueba sistemas de mando y control, equipos alternativos de comunicaciones, drones de reconocimiento y ataque, y nuevos recursos militares, entre ellos los tanques M1A2T Abrams de fabricación estadounidense.
El Ministerio de Defensa explicó que las fuerzas participantes ejecutarán “acciones tácticas bajo amenaza enemiga” y practicarán tareas propias de un escenario de guerra, como la instalación de posiciones defensivas, la coordinación de apoyo de fuego, el combate tierra-aire y la utilización de fuerzas especiales.
El objetivo es que las brigadas validen el empleo táctico de sus equipos y puedan “cumplir con eficacia sus misiones de defensa” tras concluir el adiestramiento. El ejercicio Lu Sheng inició en 2025, cuando el Ejército taiwanés agrupó bajo esa denominación distintos simulacros regionales de brigadas. La primera edición duró siete días y seis noches; este año, el entrenamiento se ampliará a 10 días y nueve noches.
Las maniobras se celebrarán dos meses después del Han Kuang, el principal ejercicio militar anual de Taiwán, en el que las Fuerzas Armadas ensayaron su respuesta ante una eventual invasión china.
El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, instó al Parlamento el pasado lunes a que apruebe con rapidez cerca de 60.000 millones de dólares taiwaneses adicionales para comprar drones de fabricación local, una partida destinada a reforzar la autonomía de la industria y la estrategia de defensa de la isla.
Lai formuló el pedido durante la inauguración de nuevas instalaciones del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Chung-Shan (NCSIST), el principal desarrollador de armamento taiwanés, y el inicio de las obras de un parque aeroespacial y de drones en Minxiong, en el condado sureño de Chiayi.
“Todo está preparado, solo falta el último impulso”, afirmó el mandatario, en alusión al respaldo pendiente del Legislativo. Según explicó, los fondos permitirían al Ministerio de Defensa comprar sistemas producidos por empresas taiwanesas e impulsar el desarrollo independiente del sector.
El nuevo complejo del NCSIST recibió una inversión superior a 1.100 millones de dólares taiwaneses, unos USD 35 millones. Sus instalaciones se destinarán a la investigación, las pruebas y la producción de drones militares.
El parque industrial contiguo contará con inversión pública cercana a 6.900 millones de dólares taiwaneses, unos USD 218 millones, y su finalización está prevista para 2028. El proyecto incluirá áreas de producción, pruebas de vuelo e investigación y desarrollo.
Lai sostuvo que la isla puede convertirse en el “centro asiático de la cadena de suministro democrática de drones”, apoyada en su capacidad en semiconductores y tecnologías de la información.
Los vehículos no tripulados forman parte de la estrategia de “guerra asimétrica” que Taipéi impulsa para reforzar sus capacidades defensivas frente a China. El Parlamento, controlado por la oposición, recortó en mayo el presupuesto especial de Defensa propuesto por el Gobierno y excluyó partidas para drones de producción nacional.
Taipéi también busca avanzar ante la incertidumbre sobre un paquete de armamento estadounidense valorado en USD 14.000 millones, que todavía no recibió la aprobación de la Administración de Donald Trump. Tras la reciente cumbre entre el republicano y el líder chino, Xi Jinping, en Washington, el Gobierno taiwanés sostuvo que el avance de esas ventas constituye un asunto de “interés vital” para Washington.
Cabe recordar que Beijing considera a Taiwán una parte inalienable de su territorio y mantiene abierta la opción del uso de la fuerza para tomar el control de la isla. El Gobierno taiwanés sostiene que solo sus habitantes pueden decidir su futuro político.
(Con información de EFE)
