Unicef advirtió que más de 25 millones de niños y adolescentes en América Latina enfrentan riesgos por el fenómeno de El Niño

El organismo alertó que los efectos sobre la infancia pueden agravarse a medida que se intensifiquen las sequías, las inundaciones, las olas de calor y otros eventos asociados al fenómeno climático (Europa Press)

Unos 25,8 millones de niños y adolescentes de América Latina enfrentan riesgos por el fenómeno de El Niño, entre ellos malnutrición, enfermedades y dificultades para acceder a agua segura, saneamiento, educación y otros servicios básicos, advirtió este miércoles el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

El organismo alertó que los efectos sobre la infancia pueden agravarse a medida que se intensifiquen las sequías, las inundaciones, las olas de calor y otros eventos asociados al fenómeno climático. “Los principales impactos (son) tanto en salud, nutrición como en agua, saneamiento y el bienestar general de los niños en las escuelas con los impactos de las olas de calor”, dijo la asesora regional de Emergencias de Unicef para América Latina y el Caribe, Lenay Alexandra Blason.

El Niño eleva la temperatura de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental y altera los patrones de precipitaciones y temperaturas en distintas regiones. Los pronósticos apuntan a que el fenómeno alcance una intensidad muy alta durante este ciclo y se prolongue, al menos, hasta febrero de 2027. En Suramérica, sobre todo en Perú y Ecuador, se prevén inundaciones, lluvias extremas y deslizamientos de tierra. En Centroamérica, la sequía ya afecta al Corredor Seco, una franja con altos niveles de pobreza y dependencia de la agricultura.

Blason señaló que el período entre noviembre y febrero podría traer las mayores consecuencias para la producción agrícola en las zonas afectadas por la falta de lluvias. “Esto tendría un impacto en el acceso a los alimentos. Los niños podrían verse afectados con procesos de malnutrición, familias que tienen problemas de acceso al agua y al saneamiento, también. Habrá olas de calor que se prevén en las zonas del Caribe”, advirtió. Unicef alertó que las inundaciones también incrementan el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua, debido a los daños sobre las fuentes de abastecimiento y el acceso a agua limpia.

Las sequías en el Corredor Seco pueden agravar la malnutrición infantil, reducir la disponibilidad de agua segura e interrumpir las clases. El organismo también señaló que las crisis prolongadas en Cuba y Haití afectan el bienestar cotidiano de los menores. Los huracanes en el Caribe y las inundaciones en la costa del Pacífico y en Sudamérica pueden dañar escuelas y centros de salud. A su vez, la sequía en la Amazonía puede aislar a comunidades indígenas y dificultar el acceso de niños y adolescentes a asistencia sanitaria y suministros básicos.

Los huracanes en el Caribe y las inundaciones en la costa del Pacífico y en Sudamérica pueden dañar escuelas y centros de salud (REUTERS/Dawoud Abu Alkas/Archivo)

“Para nosotros ahora lo más importante es tener todos los datos necesarios para poder actuar a tiempo en prevención y preposicionamiento de insumos y otras actividades que puedan prevenir ante esas inundaciones y sequía”, afirmó Blason. Unicef pidió a los gobiernos que refuercen las medidas anticipatorias, destinen recursos flexibles y aumenten el apoyo a los servicios esenciales para reducir los efectos de El Niño sobre la infancia.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió el 3 de septiembre que El Niño se intensificará en los próximos meses hasta alcanzar una magnitud muy fuerte, con efectos previstos hasta febrero de 2027 y repercusiones climáticas que podrían prolongarse durante buena parte del próximo año.

El organismo indicó que existe una probabilidad “extraordinariamente alta, cercana al 100%” de que el actual episodio persista hasta febrero. “El Niño está claramente establecido y se intensificará hasta convertirse en un fenómeno muy fuerte en los próximos meses, con grandes impactos en los patrones de precipitación y temperatura, y los riesgos asociados a inundaciones, sequías y calor extremo”, señaló la agencia de Naciones Unidas.

El Niño podría alcanzar una intensidad muy fuerte hasta febrero (NASA)

La OMM explicó que el fenómeno, alimentado por temperaturas oceánicas excepcionales en el Pacífico tropical, alcanzaría su punto máximo hacia el final de 2026. La intensidad del evento puede modificar de forma considerable las precipitaciones, las temperaturas y la circulación atmosférica en varias zonas del planeta.

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, alertó sobre el avance del fenómeno. “El Niño se está volviendo gigantesco ante nuestros ojos”, afirmó. “La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se encuentra en aguas desconocidas, y esas aguas se están calentando. Las temperaturas de la superficie del mar están aumentando, las temperaturas siguen subiendo y el mundo se encuentra en la zona de peligro del clima extremo”, agregó.

Los primeros efectos ya llevaron a Panamá y El Salvador a declarar emergencias. En Panamá, la falta de lluvias y la reducción de los niveles de los embalses obligaron a limitar el tránsito de embarcaciones por el Canal de Panamá. Ecuador también decretó la alerta roja ante la intensificación del fenómeno, mientras distintas regiones de América Latina se preparan para lluvias extremas, inundaciones, sequías y olas de calor.

La OMM pidió reforzar los sistemas de alerta temprana y la preparación ante emergencias, con especial atención en sectores como agricultura, salud, energía y recursos hídricos.

(Con información de EFE)