
El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó el martes la renovación por seis meses del mandato de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) en Haití, que permanecerá vigente hasta el 31 de marzo de 2027, en medio de la expansión de las pandillas criminales y de las dificultades para completar el despliegue de la misión.
La resolución 2829 recibió 12 votos a favor, ninguno en contra y tres abstenciones, correspondientes a China, Pakistán y Rusia. El texto extiende la operación y solicita al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, que conserve el respaldo logístico y operativo a través de la Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití (UNSOH).
El Consejo también pidió informes semestrales sobre el avance de los objetivos de la misión y tomó nota del acuerdo alcanzado en julio entre las autoridades haitianas y la GSF, que reconoce la personalidad jurídica de la fuerza. La resolución insta además a los Estados miembros a reconocer el estatus de la GSF y a garantizar a la misión y a sus integrantes los privilegios e inmunidades necesarios para cumplir sus funciones.
El texto establece que las operaciones deberán ajustarse al derecho internacional, incluido el derecho internacional de los derechos humanos y contempla medidas específicas para menores que tuvieron vínculos con bandas, mediante programas de reintegración, atención psicosocial y educación.
La delegación de Haití respaldó la prórroga, aunque reclamó recursos humanos, materiales y operativos suficientes para que la fuerza alcance su capacidad plena. EN ese sentido, también pidió acelerar los procedimientos legales, administrativos y operativos pendientes.
Las autoridades haitianas sostuvieron que la misión debe permitir la recuperación de las zonas bajo control criminal, la protección de infraestructuras esenciales y el restablecimiento de la presencia estatal. “No basta con arrebatar territorio a las bandas”, advirtieron, al insistir en que los servicios públicos deben regresar a las áreas recuperadas y que los grupos armados no pueden retomar esos espacios.
Haití también pidió una coordinación estrecha de la GSF con la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas del país, mediante centros de operaciones conjuntos y sistemas seguros de intercambio de información. La delegación sostuvo que la asistencia exterior debe reforzar las capacidades nacionales, sin sustituir a las instituciones del Estado.
Guterres celebró la adopción de la resolución y pidió a los Estados miembros acelerar el despliegue del personal que aún falta para que la fuerza pueda cumplir plenamente sus tareas. El secretario general afirmó, a través de su portavoz, Stéphane Dujarric, que las condiciones de seguridad resultan necesarias para avanzar hacia elecciones pacíficas e inclusivas y para recuperar las instituciones democráticas haitianas.
Por otra parte, advirtió que las acciones de seguridad “deben ir acompañadas de esfuerzos sostenidos para abordar los desafíos más amplios que enfrenta Haití, incluidas las dimensiones políticas, institucionales, de derechos humanos, humanitarias y de desarrollo de la crisis”.
Estados Unidos defendió los resultados iniciales de la misión y aseguró que la fuerza “existe y, mejor aún, está empezando a funcionar”. La representación estadounidense afirmó que sus agentes combaten a las bandas, abren rutas y barrios, recuperan áreas donde la Policía Nacional no podía ingresar y cierran puntos de cobro ilegal.
China expresó reservas sobre el uso de una fuerza externa como principal respuesta a la crisis. Su delegado señaló que “lo que el Consejo de Seguridad debe debatir nunca ha sido si apoyar a Haití, sino cómo apoyarlo”, y sostuvo que los problemas del país incluyen factores de gobernanza, dificultades económicas y vínculos entre determinados sectores policiales y grupos criminales. Rusia recordó las dudas que manifestó desde la creación de la fuerza sobre su estructura y financiación, y vinculó las demoras en el despliegue con los problemas para organizar las elecciones. “Está en manos de la comunidad internacional detener el suministro externo de armas y dinero a los criminales haitianos”, afirmó su representante.
Pakistán, que también se abstuvo, defendió una respuesta integral dirigida por las autoridades haitianas y expresó su expectativa de que la misión logre completar su despliegue y reciba financiación estable.
(Con información de EFE)
